Apuntes de bolsillo

GUADALEST. Pueblo de España a 73 kilómetros de Alicante, que según se sube desde la costa de Benidorm, los nísperos, naranjos y limoneros van dando paso a manzanos, almendros y algarrobos y que parece increíble que tan cerca de las enormes urbanizaciones costeras perduren esos bellos paisajes serranos.

Entre campos frutales aparecen pequeños pueblos blancos, a los que las nuevas construcciones han afeado en las últimas décadas: Polop, Benimantell, Benifato, Beniardi. Los topónimos árabes de la comarca recuerdan los varios siglos de influencia musulmana.

El más importante y el que da nombre al valle regado por el río del mismo nombre es Guadalest, con la sierra de Aitana como fondo.

Guadalest está constituido por dos barrios: el pueblo propiamente dicho y el castillo (el Castell), completamente amurallado.

Por el portal de San José se accede al casco antiguo, donde destacan la iglesia de la Asunción y la casa-palacio de los Orduña.

Desde hace unos años, la entrada al castillo se realiza a través de esta casa -la más antigua de todo el valle-, convertida hoy en museo.

Hoy las casas del pueblo se apoyan en las murallas.

En la pequeña plaza, rodeado de mesas de restaurantes, bares y numerosas tiendas con sus productos en la calle, se encuentra el Ayuntamiento, casi siempre cerrado, al igual que la carcomida puerta de la que fuera antigua cárcel.

No se conocen los orígenes de Guadalest, pero existía ya en época de los árabes. Permaneció bajo el poder del Islam hasta que fue tomada por Jaime I el Conquistador en 1245.

Tres años después se levantaron los árabes, a los que se les había permitido permanecer en la villa. Ello motivó su expulsión definitiva de todas las ciudades y pueblos, aunque algunos siguieron viviendo en las afueras, en los barrios conocidos como “morerías”.