Apuntes de bolsillo

JOSE M. RODRIGUEZ HERRERA
La Isla de la Cité es el centro histórico de París. En la Edad Media eran numerosos los edificios que poblaban esta isla, pero fueron derribados a mediados del s. XIX, cuando Napoleón confió a Haussmann la remodelación de la ciudad. Actualmente solo quedan casas medievales en la ruedes Chanoinesses, en la zona Nordeste de la isla.

La imponente Catedral de Notre-Dame preside la place du Parvis Notre-Dame, y es debajo de ella donde arranca la historia de la ciudad. Bajando, se accede a la cripta arqueológica donde se encuentran las ruinas de la ciudad romana. Entre las losas de la explanada, cerca de la catedral, hay una pequeña placa de bronce que indica el kilómetro cero de las carreteras francesas.

Conviene subir a las torres de la catedral para ver la Galería de las Quimeras (galerie des Chimeres) y las górgolas. La fachada sobrecoge por su aspecto majestuoso. Antiguamente las estatuas que la adornan estaban pintadas de colores vivos, y ocupaban nichos dorados. En el s. XIX el templo estaba en un penoso estado de abandono; tras la restauración, bajo la dirección de Viollet-le-Duc, el edificio recuperó su primitivo esplendor medieval.

En el recinto del Palacio de Justicia se yergue la aguja de la Sainte Chapelle, magnífico templo gótico, donde se aprecian los detalles de las vidrieras. La capilla superior, escenario de conciertos, da a una inmensa vidriera, auténtica maravilla arquitectónica. Construida durante el reinado de San Luis para albergar la Corona de Espinas de Cristo, es uno de los edificios religiosos parisinos más sobresalientes.

En el extremo oeste de la isla se halla el guai des Orfevres, en el que destaca el edificio del número 36, sede de la Policía Judicial. Este muelle está unido al Pont Neuf, el puente más antiguo de París. Se inauguró en 1605, durante el reinado de Enrique IV, cuya estatua se alza en la square de Vert-Galant; estos jardines deben su nombre al apodo con el que era conocido el soberano (viejo verde).

La parte Noroeste de la isla está ocupada por la Conciergerie, el palacio-fortaleza de Felipe el Hermoso (s.XIV) en el que más de 2.500 personas fueron guillotinadas, entre ellas María Antonieta y Robespierre.