Apuntes sobre el discurso de la “ideología de género”

Millizen Uribe

3 de 3
Si bien es cierto que, tal y como mostramos en las dos entregas anteriores, el discurso de la “ideología de género” no es nuevo, también lo es que tampoco es espontáneo. El mismo es sostenido por organizaciones religiosas conservadoras que, de manera estratégica, se autodefinen desde la secularidad y echan mano de un lenguaje científico.
Sin embargo, en el fondo, son, en su gran mayoría, las mismas organizaciones que a partir de los años 60 se articularon para oponerse a los avances mundiales que iba teniendo la agenda proderechos de las mujeres.
Ejemplos son, siguiendo siempre el mapeo del doctor José Manuel Morán Faundes. Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Famlia, Political Network For Values, Hazte Oír, Fundación Sí a la Vida, Portal de Belén, Human Life International, entre otras.
Ahora, el mapa se ha diversificado producto del proceso de desidentificación religiosa y encontramos actores neoconservadores como ONG de las denominadas“pro-vida” (no suele preocuparle la vida de las mujeres), Think tanks, instituciones religiosas, medios de comunicación conservadores, universidades y centros de bioética.
Estas entidades han creado alianzas y tienen una agenda política común, que se activa con el tema educación, lo que explica el revuelo y las falsas alarmas activadas recientemente en República Dominicana a propósito de una orden departamental del Ministerio de Educación que establecía el diseño e implementación de una política de género, tomada como excusa por los promotores de este discurso para activar sus fantasmas.
Esto no solo ha pasado aquí, episodios similares han tenido lugar en Perú, Colombia, España, México, Argentina y otros. Su discurso es que promover políticas de género y con perspectiva de género es “homosexualizar” y destruir la familia. Eso, por supuesto es falso, porque de lo que se trata, y aquí vuelvo a la orden departamental 33-19 que ojalá el Ministerio de Educación y la Presidencia no “olviden”, es de educar a los niños y niñas enseñándoles que deben respetarse mutuamente.
Pero, la controversia creada ha tenido un impacto totalmente negativo en la vida, salud y dignidad de millones y millones de mujeres y niñas dominicanas, porque, como el contexto electoral saca a flote susceptibilidades e irresponsabilidades políticas, se han retrasado medidas, políticas y leyes que pueden y deben servir (es un mandato constitucional, de la Estrategia Nacional de Desarrollo y de decenas de acuerdos internacionales), para contrarrestar las desigualdades de género presentes en el país.
Mas, ante este contexto, rendirse no es una opción. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer decía que toda verdad pasa por tres etapas: se le ridiculiza, se le oponen violentamente y finalmente se le acepta como evidente por sí misma. Llegará el momento en que el hecho de que las mujeres y los hombres tenemos los mismos derechos, y que, por ende, merecemos iguales oportunidades, será un asunto obvio.