Apuntes sobre Medios de Comunicación y Seguridad Ciudadana

Millizen Uribe

Años atrás, hablarle a un dominicano de un asalto al final de la tarde, cerca de una plaza comercial frecuentada y con armas de guerra camufladas en un estuche de guitarra, era describirle una escena de una película de suspense hollywoodense.
Sin embargo, lamentablemente, ya la escena forma parte de nuestra realidad. La inseguridad ciudadana es hoy por hoy uno de los problemas que ocupan la atención e interés de los dominicanos. De hecho, la encuesta Gallup HOY de julio del año pasado revelaba que la delincuencia y la crimininalidad están entre los tres principales problemas del país, de acuerdo al parecer de las personas consultadas.
Con frecuencia, algunas autoridades entienden que, en gran parte, el problema se agudiza con la percepción y que los medios de comunicación contribuyen a incrementarla por dar a este tema cobertura primaria y continua.
Independientemente de cuál de las tres teorías o escuelas fundamentales (funcionalista, estructuralista o marxista) se parta para el estudio de los medios y su rol deontológico, es bien sabido que la materia prima es la información. De ahí que pedirle que renuncien o se abstengan de su sagrado deber de informar es contraproducente.
Ahora bien, lo que sí se puede mejorar es el tipo de cobertura que se hace de estos hechos, máxime si se quiere inscribir en la onda de que los medios tienen el deber de contribuir al bienestar social colectivo.
Bajo este entendido, sería útil entonces que la referencia de estos acontecimientos no se limite a la reproducción inextensa de las notas policiales que dan cuenta de los hechos de sangre.
Por el contrario, deberían incluirse coberturas donde el problema de la inseguridad ciudadana se aborde de manera profunda, estudiando sus causas y raíces.
Habría que resaltar entonces el fracaso de los planes de seguridad ciudadana ejecutados hasta ahora. Tal vez porque en su génesis prevalece el enfoque de la mano dura, de la violación de derechos, mediantes redadas e “intercambios” de disparos, y porque adolecen de graves problemas metodológicos.
Uno de ellos es la falta de datos y estadísticas confiables sobre criminalidad. La semana pasada Participación Ciudadana publicó un informe sobre las condiciones en que operan los destacamentos policiales en el país y una de sus conclusiones fue que carecen de plataformas tecnológicas y de un sistema confiable de registros de denuncias y casos.
La seguridad ciudadana es un bien público y los medios de comunicación no están para que los periodistas se desempeñen como bocinas, sino para ser los perros guardianes de intereses colectivos tan importantes como el que todos y todas podamos vivir en paz.