Argentina acusa Banco Mundial de negligencia en caso papeleras

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Washington (EFE).- El Banco Mundial cometió negligencias en sus estudios sobre el impacto de dos papeleras que se construirán en Uruguay, según la secretaria argentina de Medio Ambiente, Romina Picolotti, que busca frenar la ayuda a uno de los proyectos.

Picolotti realiza esta semana una intensa campaña en la capital estadounidense para tratar de convencer al Consejo Ejecutivo del Banco Mundial (BM) de que aplace la concesión de un préstamo por 170 millones de dólares para financiar la planta de celulosa que la empresa finlandesa Botnia planea construir en Fray Bentos (Uruguay).

El Banco decidió no financiar el segundo de los proyectos, el de la española Ence, después de que la compañía anunciara que cambiará la planta de localidad.

Botnia, por el contrario, sigue adelante con sus planes de construir la papelera a orillas del río Uruguay, límite natural entre Argentina y Uruguay.

El órgano directivo del Banco, integrado por 24 directores ejecutivos que representan a los 184 países miembros del organismo, decidirá el jueves día 16 si aprueba o no la ayuda a la planta.

El Consejo se pronunciará también sobre la concesión de una garantía de crédito para Botnia por 300 millones de dólares.

Fuentes del BM indicaron que no se ha cambiado la fecha de votación y que “todo sigue adelante”.

La construcción de ambas plantas ha provocado un conflicto diplomático sin precedentes entre Uruguay y Argentina, ya que éste último país aduce que las papeleras suponen una amenaza para el medioambiente y violan el estatuto del río Uruguay.

El Gobierno argentino recurrió a la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que rechazó en julio la petición de suspender las obras en territorio uruguayo y estudia ahora si el proyecto supone una violación del estatuto del río Uruguay.

Picolotti explicó este miércoles y hoy jueves a varios directores ejecutivos del Banco Mundial que el que haya un proceso jurídico abierto es motivo suficiente para posponer la entrega de ayuda, según dijo en una entrevista con Efe.

Por su parte, Carlos Gianelli, embajador uruguayo en Washington, dijo que no cree que el Tribunal de La Haya vaya a dar la razón a Argentina e insistió en que ese es “un tema jurídico que no se traducirá en la relocalización de la planta”.  Añadió que todos los estudios técnicos indican que los proyectos “no tienen impacto ni en la calidad del aire, ni del agua ni los seres humanos”.

“No sé en que se basa Argentina para afirmar que suponen una amenaza ecológica”, dijo a Efe.

Picolotti insiste en que los estudios hechos por Argentina “sí muestran que hay un impacto en el río, con daños irreversibles en algunos temas”.

Además, acusó al Banco Mundial de cometer negligencias en sus estudios y cuestionó la independencia de los consultores que evaluaron el impacto de las plantas, al señalar que el BM contrata siempre a los mismos consultores o a personas vinculados con ellos.

El organismo señaló hoy en un comunicado que la decisión de respaldar el proyecto, pendiente ahora de la luz verde del Consejo, se adoptó tras un “extenso” proceso que incluyó un estudio y la revisión del mismo por expertos independientes.

“Las conclusiones del estudio y el informe de los expertos confirman que la planta de celulosa cumplirá con las políticas sociales y medioambientales del Banco Mundial al tiempo que brindan significativas ventajas económicas para la economía uruguaya”, indica el comunicado.

Uruguay defiende la construcción de las plantas, que significará la mayor inyección de capital extranjero en su historia.

La ministra argentina opinó que si se relocalizase la planta de Botnia, “habría un gran avance en la solución del conflicto”.

Por lo demás, Picolotti, que mañana viernes, regresará a Argentina, mostró su esperanza en la intermediación del rey Juan Carlos de España, que aceptó actuar como “facilitador” para que se reanuden las negociaciones entre las partes.

El presidente argentino, Néstor Kirchner, reclamó esta semana en una carta dirigida al presidente del BM, Paul Wolfowitz, que “suspenda la consideración de toda decisión relativa” a la financiación de plantas papeleras en Uruguay.

“Este gesto, coherente con la neutralidad que corresponde observar del BM en esta controversia internacional, facilitará que ambos países puedan finalmente hallar una solución duradera”, dijo Kirchner, según la carta difundida en Argentina.