Argentinos inician caza de votos

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El candidato oficialista Daniel Scioli, golpeado por su ajustada ventaja en la primera vuelta presidencial del domingo en Argentina, y el conservador Mauricio Macri, eufórico por llegar al balotaje del 22 de noviembre, se lanzaron ayer a conquistar votos y se desafiaron a un debate.

Scioli, un peronista apoyado por la centroizquierdista presidenta Cristina Kirchner, afirmó que en la segunda vuelta se enfrentarán “dos visiones de país”, mientras que Macri sostuvo que este es “el comienzo de una nueva etapa” en Argentina, en sendas ruedas de prensa este lunes.

La jefa de Estado se mantuvo en silencio el lunes en Buenos Aires, antes de volar a la patagónica provincia de Santa Cruz, tierra natal de su esposo Néstor Kirchner (2003/2007) y de cuyo deceso el martes se cumplen cinco años.

Tras votar en Río Gallegos, la capital santacruceña (2,100 km al sur), Kirchner había regresado a Buenos Aires para seguir el escrutinio. Scioli obtuvo 36.86% de los votos y Macri el 34.33%, sin que ninguno llegara al 45% o al menos al 40% con 10 puntos de diferencia sobre el rival necesarios para evitar la segunda vuelta, como marca el sistema argentino. Aunque la mayoría de los sondeos vaticinaban un balotaje, el escrutinio puso patas para arriba todos los pronósticos que hablaban de una distancia de al menos ocho puntos entre ambos aspirantes.

“Este es el golpe más fuerte que sufre el kirchnerismo en 12 años que existe como fuerza política”, dijo a la AFP el analista Rosendo Fraga. La mayor debacle oficialista se produjo en la provincia de Buenos Aires, distrito clave del tamaño de Italia, donde la macrista María Eugenia Vidal, casi desconocida hace 4 años, derrotó a Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete de Kirchner. Vidal, de 42 años, será desde diciembre la primera gobernadora mujer de ese distrito que alberga a 38% del padrón electoral y tradicional bastión peronista, al imponerse con 39.49% frente a Fernández con 35.18%. “La derrota en la provincia de Buenos Aires tiene un gran valor simbólico”, dijo el sociólogo político Ricardo Rouvier.