Argumentos de alquiler

Carlos Fuentes describió con extraordinaria certeza, poniendo en labios de Garizurieta, la frase de que: el que vive fuera del presupuesto, vive en el error. El contexto de la cita es materia de la novela, pero su carga trágica sirve de base para cambios, acomodos e inconsistencias en gente que, sin importar su grado académico incurren en el error de desdoblarse, presumiendo que sus transformaciones argumentales no retratan la “rentabilidad” de sus cambios.
Leoncio Ramos ganó reputación por sus honorables posturas jurídicas frente a la impertinente intención de Horacio Vásquez de extenderse en el control del gobierno desde 1928- 1930. Lamentablemente, con posterioridad firmó la solicitud de nominar al dictador Trujillo Molina para el Nobel de la Paz. Un hombre de los vuelos intelectuales de Peña Batlle, ejerció de conciencia cuestionadora en una etapa poca conocida que discurrió entre 1921-24 y desde la “Pura y Simple” articuló todo el esfuerzo de la juventud dominicana capaz de solicitar la salida de las tropas de ocupación militar norteamericana. Lo lógico es preguntarse, qué operó para desdecirse en el terreno práctico porque su ingreso a la tiranía en 1941 lo transformó en “otra cosa”. ¿Dinero, ventajas, designaciones y/o verdadera admisión de lo “equivocado” en sus apreciaciones alrededor de la política, valores democráticos y visión de la sociedad?
En el marco de la creación intelectual se torna usual el ir y venir respecto de interpretaciones, conceptos y la carga de compromiso del texto literario. El caso de Heberto Padilla provocó un giro ideológico en un creador de la dimensión de Mario Vargas Llosa porque para él, perseguir y conculcar al creador literario constituía el punto de partida de una ruptura con un régimen que tenía alineado a todo el pensamiento de izquierda del continente. Ahí se tornan entendibles los giros y posturas políticas. Dos escritores chilenos, Roberto Ampuero y Mauricio Rojas escribieron en Diálogo de Conversos sobre sus experiencias y marcha atrás a su sentido de militancia que se hacen comprensibles por el profundísimo contenido y cuestionamiento al proyecto cubano. De paso, Ampuero es el esposo de la hija del general Flores Ibarra, un militar cercano a Raúl Castro. Y con Rojas, saltó de la militancia radical en el MIR a un asiento en el congreso sueco porque en sus años de exilio allí, se vinculó al Partido Liberal Sueco.
Toda la algarabía provocada por la llegada la poder del sandinismo en 1979 colocó a creadores artísticos, intelectuales y espectro liberal en sintonía con ese proceso. Ahora bien, justificar locuras y excesos de lo que acontece hoy en Nicaragua constituye un acto de irresponsabilidad. Extensible, al drama venezolano que sedujo a una parte del continente cuando un coronel, primero mediante un intento de rebelión creó las bases de la salida de Carlos Andrés Pérez, y después ganó la presidencia sepultando la partidocracia creada con el Pacto de Punto Fijo en 1958.

Toda la jurisprudencia enarbolada anteriormente respecto de enmiendas en el pensamiento y posturas políticas no pueden asociarse a la compra y/o alquiler de argumentos. Desgraciadamente, en el terruño patrio, nada resulta tan incriminatorio como la “metamorfosis” en los argumentos de intelectuales, abogados, periodistas y dirigentes partidarios. Aquí resultan fácilmente identificables los argumentos de alquiler. !Y lo pagan!

Los entusiastas propaladores de construir como “normal” el repentino cambio de argumentos se enfrentan a una ciudadanía que intuye, verifica y no posee un pelo de tonta. Es cierto, la flexibilidad y revisar posturas es propia de inteligentes, pero es lógico asimilar que desdecirse constantemente no siempre resulta creíble para la sociedad.