Armas de campaña

Por regla general, para que una denuncia merezca la atención de autoridad competente, tiene que estar soportada en elementos de prueba o, al menos, indicios convincentes. Por supuesto, la práctica cotidiana nos enseña que esta regla, como todas,  tiene su excepción.

Los políticos de este país adquieren, desde que entran en campaña electoral, una especie de patente para poder decir de sus contrincantes todo lo que les venga en ganas, sin que tengan validez figuras jurídicas como la difamación y la injuria. Descalificar al contrincante parece parte de un código que permite quebrar todo indicio de respeto por los demás.

Por esa patente que se autoasignan los políticos es que el debate de campaña electoral permanece lleno de acusaciones sin pruebas, que hacen unos contra otros y que generalmente pasan por alto tanto los ofendidos como las autoridades que deben velar por la decencia en el ejercicio político. Es preciso que a la hora de elaborar un estatuto de partidos se piense seriamente en las implicaciones éticas que tiene esta licencia que le permite a los políticos, sobre todo si son candidatos, denigrar, insultar y descalificar a todo el mundo sin aportar siquiera indicios de que sus afirmaciones tienen sentido o merecen crédito. En cualquier tramo de una campaña electoral, el respeto por los demás debe ser un requisito inviolable.

 

Insuficiencias en Cardiología

El Instituto Dominicano de Cardiología, que tanto bien ha hecho con sus programas de asistencia social para niños que padecen cardiopatías, ha tenido que aumentar los precios de sus servicios para poder compensar un déficit financiero que tiene su origen en la pobre asignación mensual que tiene en el presupuesto general.

 Sería un acto de justicia y de sensibilidad social que las autoridades corrigieran estas insuficiencias financieras que han obligado a este prestigioso Instituto a incrementar sus tarifas por consultas y otros servicios. En este país los fondos del erario sirven para tapar muchos huecos sociales y, por supuesto, políticos, por medio de nominillas y otras modalidades. El Instituto Dominicano de Cardiología tiene más de cuatro decenios brindando sus valiosos servicios y en esta oportunidad, cuando la demanda de sus servicios ha crecido por la densidad demográfica y otras causas. Curemos las insuficiencias de Cardiología.