Arnaiz ve “falta de alma” en huelga médica

Monseñor Francisco José Arnaiz calificó de insensato, imprudente y una falta de alma la huelga médica que desde ayer paralizará por cinco días los servicios en 173 hospitales del país.

En momentos en que hay una profunda crisis económica que atraviesa el país, donde la clase pobre “está en el suelo”, una huelga así no puede ser, dijo monseñor Arnaiz.

Planteó que es de justicia social que las empresas privadas eleven los salarios significativamente para poder enfrentar la pérdida de capacidad de compra que ha provocado la caída del valor peso.

Arnaiz habló tras oficiar una misa con motivo del séptimo aniversario del Hospital General Materno Infantil Plaza de la Salud, con la presencia de la primera dama de la República, Rosa Gómez de Mejía. Arnaiz es miembro del Patronato de la Plaza de la Salud.

Dijo que si hubiese bonanza en la economía dominicana hasta él hubiese abogado por un aumento de sueldo en los médicos, pero reconoce, dijo, que el gobierno no tiene fondos hacer realidad esa demanda.

Agregó que ha bajado la calidad de vida de todas las clases sociales, en especial la clase media y baja.

Ante la crisis, estima que mucha gente tiene que sentarse frente a sus casas, pues no puede tomar “un concho y, ¿qué puede comprar con veinte pesos”.

“Hagan sufrir a los que puedan esperar, pero no maten a los que están por morir”, dijo al referirse a la paralización de los servicios médicos en el país por parte del Colegio Médico Dominicano.

Entiende que los médicos deben ser como buenos samaritanos y tener espíritu de caridad ante el dolor y sufrimiento de los enfermos.

Cree que el ejercicio de la medicina no puede ser como otras profesiones, pues se mueve alrededor de seres humanos.

A la misa asistió personal médico y administrativo de la Plaza de la Salud, encabezados por el presidente del patronato, Julio Amado Castaño Guzmán.

Expresó que los médicos deben darle un toque humano al trato que dispensan tanto a pacientes como familiares.

Dijo que en Navarra, España, un médico que atendió a uno de sus hermanos que murió de cáncer prostático, le dijo que “es función médica atender la salud y que cuando la vida no tenía remedio, debía acompañar al paciente hasta la tumba…”

Asistieron a la ceremonia el doctor Héctor Mateo, el escritor e intelectual Federico Henríquez Gratereux.