Aromas de Navidad

Ya instaladas las luces y el resto de la decoración navideña, hay un elemento que no puede faltar en la ambientación del hogar para el fin de año: el aroma, ese olor que va más allá de la sensación al aspirar, que confiere personalidad al espacio, que estimula el ánimo y los sentimientos.

La Navidad adquiere más sentido cuando alrededor se perciben fragancias tan características como la canela y la vainilla, que aderezan los postres que se sirven en la temporada; la Navidad también “huele” a incienso y mirra (relacionadas con mucho simbolismo a esta festividad), a pino fresco y a manzana.

Son fragancias que producen una sensación de añoranza por los viejos tiempos, por esas mágicas navidades de la niñez y los momentos placenteros vividos junto a los seres queridos.

En muchos países es parte de la tradición traer esencias especiales al hogar en Navidad. Parte del encanto de tener un pino real en la casa es también poder disfrutar de su penetrante aroma.

Si esta alternativa no es posible para usted, aún puede buscar aromas artificiales disponibles en velones, aceites y otros dispositivos aromatizadores, que puede adquirir en las algunas tiendas de decoración, pero un ambientador casero es siempre una buena opción, sobre todo desde el punto de vista ecológico.

Si ata, por ejemplo, unas ramas de canela alrededor de una vela, logrará que su olor se esparza alrededor.

Hay también una forma fácil para hacer un aromatizador de canela y manzana: elije una manzana en buen estado y pinchas la superficie con clavos hasta cubrir gran parte de ella. La coloca en un plato en su rincón favorito ¡y listo!

Si prefiere mirra e incienso, tan sólo debe adquirirlas en tiendas y colocarlas donde quiera. Su sola presencia se hará notar.