Arsenal de medidas para atenuar daños derivados cambio climático

PARIS, (AFP).- Un “precio del carbono” es una de las principales opciones para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero enumeradas en un documento de trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la evolución del Clima (GIEC).

Este “resumen destinado a los responsables” será difundido el 4 de mayo en Bangkok por el GIEC al término de una reunión de cinco días.

En un borrador del que la AFP pudo obtener copia, los expertos proponen el establecimiento de un “precio del carbono” (referencia al CO2 o dióxido de carbono y otros gases con efecto de invernadero).

Cuanto más alto sea ese precio, más les interesará a los usuarios de energías fósiles recurrir a tecnologías y modos de consumo más sobrios, y más rápida e importante será la reducción de las emisiones.

Todos los sectores tienen un potencial de reducción de emisiones “significativo” de aquí al 2030, indica el GIEC, que no hace recomendaciones particulares sino que presenta las principales opciones “eficaces para el medio ambiente”.

Reducir el uso de las energías fósiles (petróleo, gas, carbón).

Disminuir las subvenciones a las energías fósiles e imponer una tasa carbono. La captura y almacenaje del dióxido de carbono, tecnología aún experimental consistente en atrapar las emisiones de CO2 de las grandes instalaciones industriales y almacenarlas bajo tierra, ofrece un potencial “significativo” de aquí a unos 20 años, estima el GIEC.

Alentar las energías renovables

Favorecer el desarrollo eólico, solar, de la geotermia y otras energías limpias con ayuda de subvenciones, obligaciones reglamentarias o tarifas impuestas les permitirá ser competitivas respeto a las fósiles. A un precio del carbono situado entre 20 y 100 dólares la tonelada de CO2, las energías renovables podrían representar de 30 a 35% del aprovisionamiento en electricidad de aquí a 2030, según el documento.

Reducir la contaminación de los transportes

Reforzar las obligaciones de emisiones de CO2 para los vehículos, fomentar los transportes públicos y los medios de transporte no motorizados, aumentar las tasas de la compra de automóviles y los carburantes. A un precio de 25 dólares la tonelada de CO2, los biocarburantes representarían una parte de mercado del 10%, según el GIEC.

Edificios más ecológicos

El edificio es uno de los mayores emisores de CO2. Normas de construcción más severas, viviendas mejor aisladas, sistemas de calefacción y aire acondicionado más sobrios, permitirían importantes ahorros energéticos. Un 30% de las emisiones de CO2 debidas al sector de la construcción se podrían evitar de esta manera de aquí al 2020 con un beneficio, teniendo en cuenta la bajada de las facturas de calefacción/electricidad, según el documento.

Reducir las emisiones de la industria

Subvenciones, incentivos fiscales, certificados de emisiones de CO2 y mercados de permisos, como el mercado europeo del carbono iniciado por el protocolo de Kyoto, contribuyen a reducir las emisiones industriales. Los acuerdos voluntarios entre los gobiernos y los industriales son “interesantes políticamente” y permiten tomar conciencia de la contaminación por el carbono, pero la mayor parte no han supuesto reducciones significativas, según el documento.

Agricultura y bosques

Unos incentivos financieros permitirían modificar las prácticas agrícolas y preservar los bosques. La vegetación absorbe el CO2 en la fase de crecimiento, después lo almacena, mientras que la desforestación vuelve a mandar cantidades importantes de CO2 a la atmósfera.