Artesanía turística en su peor época pero resurge otros lados

Artesanía turística en su peor época  pero resurge otros lados

Artesanos sector turismo emigran a oficios distintos; circunstancias crean un nuevo comercio

Desde el inicio de la pandemia, la venta de artesanía en los polos turísticos mermó. Claro, en consonancia con la reducción de turistas. Tanto disminuyó que algunos artesanos emigraron a nuevos oficios, pero en contraste y de forma extraña, en otras demarcaciones aumentó hasta 65 % ¿Qué pasó?

Que mientras unos tienen su grueso de compradores en el turismo, por el tipo de producto que ofertan, artículos típicos, recuerdos… en fin, piezas autóctonas, otros están más inclinados a objetos del hogar y personales y como dice Antonio Santos, veterano vendedor, a la gente le dio el encierro por redecorar y mimarse.

“Incluso, compran cosas sin pintar para pintarlas en su casa y así matan el tiempo. Las ventas han florecido, en comparación con otras épocas. Buscan tarros, figuras de animales, flores, jarrones, alabastros…”, afirma y si alguien puede hacer balance es este hombre con 20 años en el negocio.

Para los del otro lado, la situación es opuesta. Luis Carmona lo explica. “Han sido tiempos muy duros.

Las restricciones de viajes nos golpeó y nos ha llevado al colapso, ahora con esta flexibilización, hay augurios pero todavía está todo lento y con temor a una crisis que tiende a agudizar”.

Ese miedo a que el rebrote de covid-19 cause más estragos, lo llevó a abandonar el ejercicio de 35 años, lo mismo que a compañeros.

Mas, solo hasta que soplen nuevos aires, porque es lo que ama y con los vaticinios de que la llegada de extranjeros aumentará, confía en que vuelvan aquellos tiempos en los que esta pasión era rentable para sí y sus colegas.

Para salvarse unos… Las mascarillas de tela, nunca antes expendidas en el país, crearon un nuevo oficio, un ingreso. José Gomilla estaba desempleado y estabilizó su economía gracias a la confección de este protector y a la de los gorros, ahora masificados e incluso combinados con ropa. Sí, el virus impacta hasta la moda.

Esto muestra que los ciclos de la vida tienen sus caprichos. Ana María Solís hacía gorros para personal de salud.

Era su modus vivendis desde adolescente y fue rentable durante 18 años, hasta que la enfermedad incentivó a tantos. Entonces la venta cayó ante la cantidad de ofertas y dejó de elaborarlos… por ahora.

La bioanalista Adris Bernice Ferreras (Bernis) destaca que compraba esa prenda en razón de su profesión pero alerta que aunque hay una distribución mayor, y a menor precio, la calidad ha bajado, por lo que teme vulnere la seguridad de los usuarios.

De acuerdo con lo que narra, Ana María no es la única que dejó el negocio. Esa competencia repentina ha sacado a otros del mercado, incluida la persona que cosía las que compraba. Esas son las paradojas que traen las crisis.

Zoom

Reinventarse
Adrián Marlenis Ferreras es una artesana a la que la cuarentena le dejó más tiempo para crear, para enfocarse en su tienda virtual “Marijó” y pensar en nuevos productos.

Desde ese punto en la web promueve joyas, arreglos de flores y/o globos, desayunos sorpresa, artículos personalizados… en una era en la que la gente busca más lo hecho a mano, para consumo y regalo.

Como la necesidad es la madre de la creatividad, explayó su arte hasta la protección, como collares para sostener las mascarillas, objeto tan importante en la prevención del covid-19.

“El confinamiento me dio un impulso, ya que las personas al estar más tiempo en casa, tienen mayor interés por comprar y claro lo hacen en forma virtual”.