Arturo O’Farrill rompe el “embargo” entre el jazz y los ritmos afrocubanos

Farril

Nueva York. El jazz estadounidense y la música de raíces afrocubanas retoman la conversación iniciada hace cinco décadas gracias al nuevo escenario político y al disco “Cuba- The Conversation Continues”, del pianista Arturo O’Farrill y su Afro Latin Jazz Orchestra, que sale hoy al mercado en Estados Unidos.

En “Cuba- The Conversation Continues”, O’Farrill responde al interrogante de “cómo la música hubiera sonado” si el trompetista y cantante estadounidense Dizzy Gillespie y el percusionista y compositor cubano Chano Pozo hubieran seguido hablando.

En una entrevista con Efe, O’Farrill afirmó que en su disco Pozo y Gillespie, que comenzaron a trabajar juntos en la década de los años 40 en Nueva York, “retoman” la experimentación con el jazz y los cadenciosos ritmos afrocubanos “y descubren que tienen las mismas raíces”.

“Están conversando, experimentando, están gozando, se están entendiendo y aprendiendo que la música que tocan no son dos, y viene bien fuerte de lo afrolatino, que está en México, Perú, Colombia, en toda América Latina”, dijo para destacar que el jazz y la música cubana fueron separados con el triunfo de la revolución en la isla caribeña, en 1959.

El doble disco fue grabado en Cuba, a donde O’Farrill y la Afro Latin Orchestra viajan con frecuencia y donde precisamente estaban cuando en diciembre pasado se anunció el deshielo en las relaciones con EE.UU.   Ensayaban para su actuación en el Festival de Jazz de La Habana cuando el presidente cubano, Raúl Castro, informó de un “nuevo día” con la reanudación de las relaciones entre ambos países, recordó.

“Algunos celebraban, otros bailaban o lloraban allí y afuera” del lugar donde ensayaban, dijo O’Farrill, hijo del trompetista, compositor y director de orquesta cubano Chico O’Farrill, quien dejó Cuba tras la revolución.   Lamentó que su padre, que murió en 2001 en Nueva York sin haber regresado a Cuba, no haya vivido ese momento.