A/s/echanza-a/c/echanza

Pienso en el vocablo a/s/echanza, con /s/ al inicio de la segunda sílaba de la palabra. No es ocioso. Abundan expresiones como vaca / baca, caza / casa, voto / boto. Por eso no me turba el pensamiento, porque tengo la experiencia de casos aproximados con significados y orígenes muy distintos.

Si tomamos el Diccionario de Parónimos Castellanos, de Santiago Lazzati, tempranamente tropezaremos con las voces: ablando / hablando. En primer lugar, sin /h/, corresponde a la primera persona de singular del presente del modo indicativo de /ablandar/. La segunda, con /h/, se trata del gerundio del verbo /hablar/.

Voz / vos. Esta segunda es una forma del pronombre personal /vosotros/, cuando se emplea como tratamiento. La primera es un sustantivo femenino, que, entre otras muchas cosas, equivale al sonido que produce el aire al ser expelido de/o por los pulmones, al vibrar la cuerdas vocales. Significa también la calidad, timbre o intensidad de este sonido. Otra acepción, ya un poco alejada de la original, corresponde al lenguaje figurado: facultad de hablar, aunque no de votar, en una asamblea, “con voz pero sin voto”.

Algo similar puede suceder al encuentro de asechanza / acechanza. Lo pienso bien y recuerdo que tengo buena cantidad de fichas elaboradas con ambos términos. A veces uno registra un empleo por la irregularidad, como escribir/jolla/, por jo/y/a. Es el caso de una irregularidad de escritura. Pero en vez de acudir a un buen diccionario o ir derecho a una ficha archivada hace tiempo, me detengo (sin complacencia, sino como ejercicio) para alcanzar con la memoria un caso, por lo menos uno, de esos dos parónimos enunciados en el título de este análisis, que puedo tenerlo localizado en una obra literaria, en un recorte de prensa, en algún texto de derecho o en cualquier código o normativa.

Exactamente la memoria me lleva al Código Penal vigente y recuerdo que el artículo 296 dice que “el homicidio con premeditación o a/c/echanza se califica como asesinato”. Y el artículo 298 explica que “la a/c/echanza consiste en esperar, más o menos tiempo, en uno o varios lugares a un individuo cualquiera con el fin de darle muerte o ejercer […] actos de violencia”.

De allí que ese verbo de la primera conjugación se escriba al inicio de la segunda sílaba con la grafía /c/ en todas las derivaciones del vocablo: acechadero, acechador, acechamiento, acechar, aceché, acechón…

La derivación /acechadero/ es un término masculino; significa: ‘sitio de donde se puede acechar’: “Cuando nadie le ponía caso a ese tema (de las drogas) ya Vincho estaba denunciando el peligro que a/c/echaba a la juventud dominicana”. Así está en “Vincho Castillo”, artículo de Oscar Medina, Diario Libre, 9 del mes corriente, p. 17).

No obstante, tengo fichado un uso diferente: A/s/echanza, con /s/ al inicio de la segunda sílaba.

Se trata de la parte final del penúltimo párrafo del trabajo “Perversidad Fiscal”, aparecido en el matutino Hoy del 1 de julio en curso, p. 12ª, sección de Opiniones: “Asume la DGII la filosofía del traficante ilegal, premeditada, científicamente planeada, aplicada con a/s/echanza y alevosía”…

(Trata acerca del tema del impuesto a los vehículos, medida aplazada para el próximo año).

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) incluye esta forma con /s/, y señala que proviene de a/s/echanza, de género femenino y, que significa ‘engaño o artificio (trampa) para hacer daño a alguien’. Con /c/: a/c/echanza, corresponde a ‘vigilancia’, con /s/ favorece a ‘engaño’ o ‘trampa’. Derivaciones de esta última: asechamiento, asecho, asechoso.

La maldad puede estar muy cerca con una o con otra consonante. Mas, los significados no llegan a ser exactamente iguales.

El primer diccionario de la Academia de la Lengua (1726 – 1739), que se le llamó Diccionario de Autoridades, incluye a/c/echar, tomo primero, p. 42: ‘mirar con particular y cautelosa atención en alguna parte oculta’. Incluye  ya cuatro derivaciones (1726).

A/s/echanza; asechar, no aparecen en esta edición (original) del lexicón de Autoridades, que concluyó en el 1739, con el tomo sexto. He manejado la edición facsimilar de Editorial Gredos, S. 17, Madrid, 1969.

La Enciclopedia del Idioma, de Martín Alonso, tomo I (A – CH) 1958, Editora Aguilar, coloca a/c/echar, del latín vulgar: assectari: ‘asediar’, ‘observar’, ‘aguardar’ (p. 54). Ingresa este vocablo en el siglo XIII. A/s/echar, se fija para la misma época: ‘Poner o armar asechanzas’,… ‘engaño o artificios para hacer daño a otro’ (p. 523).