Asesinan ministro libanés

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BEIRUT (AFP).- El ministro de Industria libanés, Pierre Gemayel, miembro de una dinastía política maronita, fue asesinado ayer cerca de Beirut, en un nuevo atentado contra personalidades antisirias. El jefe del grupo parlamentario antisirio, Saad Hariri, acusó inmediatamente al régimen sirio de querer “asesinar a todos los hombres libres de Líbano”.

Siria, por su parte, condenó el atentado, al que calificó de crimen destinado a “desestabilizar a Líbano”. Las exequias del ministro se celebrarán el jueves a las 13H00 (11H00 GMT) en la catedral San Jorge de los Maronitas, en el centro de Beirut.

A nivel institucional, se decretó un duelo nacional de tres días y se suspendieron las ceremonias previstas el miércoles con motivo del 63 aniversario de la independencia del país.

La agencia de noticias estatal ANI afirmó que Gemayel murió por disparos contra su convoy en Yaide, al norte de Beirut. Su guardaespaldas Samir Chartuni también falleció en el atentado. El ministro, de 34 años, casado y con dos hijos, fue asesinado a bocajarro cuando circulaba al volante de su coche en la carretera de Yaide, afirmó un testigo, quien añadió que tres hombres bloquearon primero su coche y luego dispararon.

Según una fuente de seguridad, Gemayel falleció en el hospital como consecuencia de sus heridas.

El primer ministro, Fuad Siniora, miembro de la coalición antisiria que gobierna el país desde las elecciones de 2005, que marcaron el inicio del fin de la tutela siria, declaró que “los asesinatos no aterrorizarán” a los dirigentes. “No permitiremos a los asesinos que decidan el futuro de Líbano”, añadió.

El dirigente aseguró que este nuevo asesinato no hace más que “aumentar la determinación” del gobierno de crear un tribunal internacional que juzgue a los asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri, quien perdió la vida en un atentado en febrero de 2005, poco después de haberse distanciado de Damasco.

El proyecto de creación de este tribunal se encuentra ya en el Consejo de Seguridad de la ONU, que este mismo martes por la noche podría aprobarlo.

Unas horas después del atentado, varios hombres armados tirotearon la oficina beirutí de otro miembro antisirio del gobierno, el ministro para los asuntos del Parlamento, Michel Pharaon.

El ejército libanés tomó posiciones en la capital, mientras los amigos y familiares de Gemayel se apresuraron en ir al hospital, expresando a gritos su dolor. La población, presa de pánico, desapareció de las calles de la capital, que quedaron congestionadas por atascos, dando una impresión de caos absoluto.

Pierre Gemayel, diputado de la mayoría parlamentaria antisiria, era hijo del ex presidente antisirio Amin Gemayel y sobrino del presidente Bashir Gemayel, asesinado en 1982.

Amin Gemayel y el jefe druso Walid Jumblatt hicieron un llamamiento a la calma, pero la tensión estaba al rojo vivo en la capital, donde simpatizantes del difunto quemaban pneumáticos y atacaban los símbolos de la oposición.

“Os pido que permanezcáis tranquilos (…), no debemos entrar en el juego de los conspiradores, no pediremos venganza”, dijo el padre de la víctima.

El jefe de la mayoría antisiria Saad Hariri acusó a Siria del asesinato. “Creemos que las manos de Siria están por todas partes”, declaró a la televisión estadounidense CNN.

“Se ha reanudado el ciclo” de asesinatos, añadió, refiriéndose a los 14 atentados perpetrados contra personalidades antisirias desde octubre de 2004.

Líbano atraviesa una grave crisis política, exacerbada por la dimisión de seis ministros prosirios que reclaman un gobierno de unión nacional.

El Hezbolá, partido al que pertenecen algunos de los dimisionarios, estimó que el asesinato tiene por objetivo empujar a Líbano hacia “el caos y la guerra civil”.

La Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas condenaron el atentado, al igual que Irán.

Estados Unidos pidió la apertura de una investigación, al tiempo que expresó su apoyo incondicional al gobierno de Siniora.

Bush pide se aclare muerte

WASHINGTON (AFP) – El presidente estadounidense, George W. Bush, expresó ayer su apoyo al gobierno del primer ministro libanés Fuad Siniora y pidió una “investigación completa” para hallar a los responsables del asesinato de su ministro de Industria, Pierre Gemayel, cerca de Beirut.

“Pido una investigación completa para identificar a las personas y las fuerzas que se encuentran detrás de este asesinato”, dijo Bush. “Llamamos a la comunidad internacional a apoyar el gobierno del primer ministro (Fuad) Siniora”, agregó.

Sin vincular directamente a Siria o Irán en el asesinato de Gemayel, Bush insistió en sus acusaciones, reprochándoles haber favorecido las tensiones en Líbano.

“Apoyamos el gobierno de Siniora (…) y el deseo del pueblo libanés de vivir en paz y apoyamos sus esfuerzos para defender su democracia contra las tentativas de Siria, de Irán y de sus aliados de favorecer la inestabilidad y la violencia en ese importante país”, dijo el mandatario, que calificó a Líbano de ejemplo de democracia para Medio Oriente.

   Por su parte, la secretaria de Estado Condoleezza Rice reiteró a Siniora el pleno apoyo de Washington a su gobierno.

   Rice “llamó al primer ministro Siniora para expresarle sus condolencias y también para reiterarle su apoyo y el de Estados Unidos a la democracia libanesa y al gobierno de Siniora”, dijo el portavoz adjunto del departamento de Estado, Tom Casey.

   “Es una tragedia para Líbano y para quienes en Líbano y en esa parte del mundo creen en la paz”, dijo por su parte el secretario de Defensa Donald Rumsfeld.

   “Daremos nuestro completo apoyo al gobierno de Siniora en los próximos días y semanas, con el fin de ayudar a este gobierno y contribuir a que perdure”, aseguró el subsecretario de Estado para asuntos políticos, Nicholas Burns.

   Después de haber atribuido recientemente a Siria, Irán y Hezbolá la voluntad de derribar el gobierno de Siniora, Estados Unidos también subrayó la importancia de que sean neutralizados.

   “Es muy, muy importante que los que quieren dividir Líbano, los que recurren a la violencia para desestabilizar la situación política, no lo logren”, declaró Burns, sin mencionar explícitamente a Siria ni Irán.

   Pierre Gemayel, cristiano maronita de 34 años, era hijo del ex presidente Amin Gemayel y sobrino del ex presidente Bashir Gemayel, asesinado en 1982. Según la agencia oficial ANI, desconocidos abrieron fuego sobre su convoy en Yaideh, en el norte de Beirut.

   Mientras la creación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos del ex primer ministro libanés Rafic Hariri es esperada en las Naciones Unidas, el embajador norteamericano en la ONU, John Bolton, subrayó que el asesinato de Gemayel demostraba la necesidad de formar rápidamente ese tribunal.

   “Nos enfrentamos a lo que aparece como un nuevo asesinato terrorista en Beirut”, declaró Bolton a la prensa. “Esto demuestra por qué necesitamos que el tribunal sea creado lo antes posible”, añadió. Rafic Hariri murió junto a otras 22 personas en un atentado en Beirut el 14 de febrero de 2005.

   La Casa Blanca acusó a Siria, Irán y Hezbolá el 31 de octubre de pretender derrocar al primer ministro libanés.

   “Toda tentativa de desestabilizar al democráticamente elegido gobierno libanés, o las amenazas físicas contra sus dirigentes, representarán una violación clara de la soberanía de Líbano” y de las resoluciones de la ONU de 2004 y 2006 que reafirman esta soberanía, aseguró la Casa Blanca.

   “Estamos preocupados por las pruebas cada vez más numerosas de que los gobiernos sirio e iraní, el Hezbolá y sus aliados libaneses se preparan para derribar el gobierno libanés democráticamente elegido”, precisó el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. Pero no especificó en qué consisten estas pruebas.

   Estados Unidos, en guerra contra el terrorismo tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra Washington y Nueva York, considera que el apoyo a un “Líbano soberano, democrático y próspero es una parte crucial de la política estadounidense hacia Medio Oriente”.

   Los libaneses no quieren “volver al tiempo en que Siria ocupaba Líbano, en que los estados extranjeros manejaban los hilos, donde los estados extranjeros manejaban las cuerdas y dictaban el curso de los acontecimientos”, aseguró Snow.