Así no se vale

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
La falta de institucionalidad es fruto de la falta de hombres y mujeres que se respeten. Ya decía Bolívar: “Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote. Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad”.

Y volvía sobre la importancia de los individuos al sostener “El modo de gobernar bien es el de emplear hombres honrados, aunque sean enemigos”.

¡Hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las Repúblicas! insistía el caraqueño que iluminó los cielos de América del Sur con el fulgor de su espada, su amor a la libertad y su rechazo al gobierno unipersonal.

Es el ejemplo la mejor escuela y la moral la guía que debe dirigir nuestros pasos sin escuchar voces agoreras, sin poner atención a quienes entienden que todos debemos ser viciosos. No. No es verdad que todos somos iguales.

Alguien se atrevió a decir que el país estaba dividido entre peledeístas y ladrones. Ello,  hasta que el  Partido de la Liberación Dominicana llegó al poder y  muchos miembros del gobierno participaron en la más formidable acumulación acelerada de capitales.

¿Hacia dónde llevan el país si no se puede tener confianza en las instituciones ni en las autoridades?

¿Hacia dónde va un país donde la chercha y la demagogia son las principales actividades de una campaña electoral presidencial?

Es cierto, olvidaba decirlo: aquí se está  jugando con candela.

Quiera Dios que el pueblo despierte pronto, que los encantadores de serpientes no ejercen su embrujo para siempre.