Así no, señor Ministro

No compartimos el criterio del Ministro de Defensa, almirante Sigfrido Pared Pérez, cuando se declara opuesto a que sean sometidos a la Justicia los policías que maten a reales o presuntos delincuentes en circunstancias como las que mediaron en el caso del capitán Miguel Ferreras Bonifacio, quien enfrentó a dos hombres armados que intentaban despojar a una señora de una gruesa suma de dinero. Para este oficial no sería una afrenta ir a la Justicia, y dado que se reputa como que actuó en cumplimiento de su deber, la institución a que pertenece debería proveerle todos los medios posibles de defensa, toda la protección necesaria. Y si merece ser premiado por heroísmo, que se haga tras una sentencia de descargo.

La inconveniencia del planteamiento del Ministro radica en que hemos tenido muchos intercambios de disparos con perfiles de ejecuciones sumarias. La Policía Nacional ha despedido a numerosos agentes hallados culpables de complicidad con malhechores en homicidios y asaltos. Y por demás, no tiene asidero que un estamento del propio Estado obstruya a la Justicia en el cumplimiento de su deber de investigar todo caso en que haya pérdida de vidas humanas. La ley garantiza a los policías la legítima defensa en el cumplimiento de su deber sin que sea necesario cubrirlos además con un manto de protección reñido con la institucionalidad y el Estado de Derecho que manda la Constitución.

TODOS CONTRA LA CHIKUNGUNYA

El Gobierno ha dispuesto un gran operativo para frenar el avance de la epidemia de chikungunya que azota a nuestro país. Lo hará por medio del procedimiento menos costoso, sencillo e incluyente, pues en la eliminación de hospederos del mosquito que transmite esta enfermedad pueden participar todos los ciudadanos, incluyendo niños. El transmisor de la artritis viral es el mismo mosquito que transmite el dengue, que deposita sus huevos en agua limpia estancada en cualquier lugar.

Por esta razón, todos debemos estar comprometidos a sumarnos a esta campaña, en el entendido de que puede resultar efectiva para contener el avance de la chikungunya y, por añadidura, del dengue. Cuando las brigadas oficiales debidamente identificadas vayan mañana casa por casa, es un deber colaborar con ellas y facilitar su tarea. Hagamos nuestra esta guerra contra una patología que es nueva entre nosotros.