Así vivimos

Nuestro país tiene contrastes tan grandes que uno llega a pensar si la desigualdad, la exclusión, el ninguneo, debe ser el rasero que nos mida como sociedad.

Ocupamos el lugar 146, de 148, en la calidad de la educación primaria, según el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo.

Ello contribuye a que se aumente la brecha social, a diferenciar las clases puesto que algunos jóvenes tienen la suerte y el privilegio de estudiar en escuelas en el extranjero, donde les enseñan a estudiar, aprender y pensar.

Es de justicia consignar que el negocio del desayuno escolar, la tanda extendida y la construcción de aulas permiten mostrar la inversión en educación.

La ministra de Salud Pública denunció que el gobierno debe recibir vacunas para los niños puesto que luego de un acuerdo de pago suscrito en el 2014, (lo que significa que no pagaban ni las vacunas para los niños), se ha pagado más de dos millones de dólares desde marzo, abril y mayo.

Los haitianos nos tienen al salto de la pulga, parecemos marionetas que actúan en el campo político nacional manejados por titiriteros que incluyen funcionarios de Estados Unidos, Francia, Canadá, Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y la Comunidad de Naciones del Caribe (CARICOM).

Hoy tienen una denuncia, mañana un nuevo reclamo y la situación ha llegado tan lejos que el propio gobierno “advirtió con firmeza ayer, a pocas horas de que el secretario general de la OEA presente hoy su informe sobre las diferencias entre la República Dominicana y Haití por el tema migratorio, que a la República Dominicana la gobiernan los dominicanos y basado en eso nadie más podrá trazarle pautas”.

A ello hay que sumar la declaración del ministro de Interior y Policía José Ramón Fadul, quien se quejó de que los haitianos, después de tanto joder ahora no retiran los documentos de identificación que les ha proporcionado el gobierno.

El candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, aseguró que la delincuencia se ha triplicado en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), debido, según dijo, a la falta de planificación en las políticas públicas. El temor y el terror acorralan la familia dominicana.

La producción de agua para uso humano sigue en picada por la sequía. La disponibilidad de agua es crítica en las provincias Santo Domingo, Santiago, Peravia, Valverde, Pedernales, San Juan, Montecristi, La Vega y San Cristóbal, entre otras.

Pero cuando llueve una gran cantidad de agua fluye desde los ríos hasta el mar, sin que nadie la intervenga con cualquier tipo de obra que la retenga.

Mientras unos viven y disfrutan de la vida, la mayoría de la población se queda oliendo donde guisan, mirando bailar desde fuera. ¿Hasta cuándo?