Asociación de críticos  de arte, 30 años después

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Muchos piensan que la Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCA) ha podido sobrevivir “milagrosamente” durante treinta años. Fundada a finales del 1981 en la entonces Galería de Arte Moderno, por seis “pioneros”, ha logrado alcanzar las tres décadas, prácticamente sin apoyos ni subvenciones, gracias a las contribuciones de sus miembros, quienes no han vacilado hasta el sacrificio personal, por su fe en una organización que les agrupe.

El resultado es que la ADCA es una de las más antiguas del hemisferio y quizás del mundo… varias más longevas han desaparecido, ¡no les animaba el coraje de la dominicana!

Una pregunta plural surge. ¿De qué sirve, para qué persistir, cuáles son los logros? Toda clase profesional, activa y creciente, necesita constituir una estructura que le permita expresarse y representar a sus pares.

Si se tiene consciencia y energía, a pesar de las dificultades, se sigue adelante, llegando a veces al reto ante la indiferencia y la desidia.  Los éxitos están ahí: participación, voz y voto, en la preparación de bienales y los concursos nacionales, recomendaciones –tenidas en cuenta– para los grandes premios de arte,  entrega periódica de reconocimientos y distinciones, conferencias y aportes en seminarios teóricos, avance de las relaciones interinstitucionales, membresía y presencia en la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA), adscrita a la UNESCO.

Sin duda alguna se trata de una tarea titánica, cuando, en vez de aumentar sus oportunidades de difusión, los críticos han visto la supresión parcial y frecuente de sus espacios; cuando, por falta de recursos, no han podido sacar una publicación orientadora –salvo excepciones sin seguimiento–, cuando no han podido tener un local propio para reuniones y actividades, cuando por esas mismas carencias no llegan –como lo ameritarían– a la mayoría de los foros internacionales de arte y, de ese modo, a una mayor proyección del arte nacional y de los artistas. ¡Sin embargo, se sigue adelante!

Conmemoración y entrega de premios. El próximo martes 29, la ADCA procederá,  en APEC, a la entrega de los Premios de la Crítica 2011, cuya selección es particularmente ardua, entre cientos de actos, escenarios y actores.

Esta ceremonia, emotiva siempre,  ahora tendrá particular relevancia. Aprovechará la fecha para conmemorar el trigésimo aniversario de su fundación, sus encrucijadas, sus pronunciamientos y sus desafíos que jamás culminaron en renuncia, sino en un compromiso renovado.

 Por otra parte, se celebrará la elección del profesor Carlos Acero a la vicepresidencia de la Asociación Internacional, siendo ya críticos dominicanos miembros del Comité Administrativo.

Y sera igualmente la oportunidad de informar públicamente que la asociación ha sido objeto de un reconocimiento de la AICA, por los Premios de la Crítica y su atribución periódica en Santo Domingo. 

Donde sea que haya una asociación como la nuestra, sus galardones confieren a los beneficiados consideración y merecimientos. Hasta en nuestro país, ¡donde a menudo se  busca y encuentra la paja en el ojo ajeno!, estas designaciones figuran honrosamente en las hojas de vida profesional cuando son de carácter nacional, y, si se otorgan a realizaciones internacionales, los agraciados del extranjero expresan su gratitud y las reportan en noticias, blogs y publicaciones varias.

Ciertamente, la ADCA podría tener una mayor incidencia en el desarrollo del arte dominicano y hasta una voz en el contexto artístico mundial. A la mayoría de sus integrantes le sobra la capacidad para esos fines, pero si no se suman recursos exteriores –privados y públicos– a la buena voluntad de los críticos asociados, si no se mejora el cuándo y dónde poder escribir o hablar, si no se otorga al oficio de la crítica de arte el sitial que le corresponde, seguiremos como sísifos de las artes visuales… ¡Ahora bien, la Asociación Dominicana de Críticos de Arte, no se detiene y sigue adelante!

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Los premios

Reconocimientos institucionales e individuales, exposiciones –individuales y colectivas– en museos y centros culturales, exposiciones –individuales y colectivas– en galerías de arte, proyectos especiales, premios especiales, publicaciones especializadas libros y catálogos, crítica en medios de comunicación, labor curatorial. Los galardones se atribuyeron para actividades realizadas durante el 2010.