Atención médica para ancianos domina la carrera a la Casa Blanca 

TREASURE ISLAND, Florida, EE.UU. AP. Sin dar señales de disminuir el paso, Mitt Romney y Barack Obama redoblaron los ataques en los que acusaron al otro de que pondrán en peligro los años de oro de los estadounidenses.  

Ambas campañas intensificaron en los últimos días sus críticas de sus rivales en relación con el seguro médico para las personas de 65 años o más, el Medicare, y las intensificaron una vez más el domingo.  

El compañero de fórmula de Romney, el representante Paul Ryan, dijo el sábado a los adultos mayores que viven en la costa oeste de Florida que la crisis de la deuda en Europa, que ha recortado las prestaciones a las personas de la tercera edad, podría repetirse en Estados Unidos.  

Haciendo campaña en Nueva Hampshire, Obama dijo que es seguro que si Romney llega a la Casa Blanca, destruirá el Medicare.  

El programa de salud para las personas mayores, popular pero costoso, se ha vuelto el foco de la campaña presidencial en la semana frenética que empezó cuando Romney anunció a Ryan como su selección para la vicepresidencia.  

Ryan, un negociador clave de los representantes republicanos para tratar de recortar el déficit presupuestal, trajo cierta fuerza política a la fórmula, pero también dejó a Romney tratando de explicar a los adultos mayores que él no viene con una bola de demolición para acabar con un programa que los ancianos ven como un derecho.  

Ryan se ha destacado en Washington por haber encarado decisiones difíciles de gasto que muchos legisladores de ambos partidos han preferido evitar. Por lo tanto, era casi inevitable que el haber sido elegido como compañero de fórmula haría que el tema del Medicare saltara como prioridad en el debate de campaña.  

Sin embargo, aún no está claro si seguirá siendo la máxima prioridad en las semanas que restan de campaña que, hasta hace unos días era una contienda entre Romney y Obama sobre quién sería el mejor para traer empleos y vigorizar la economía.  

Al margen de los ataques políticos, Obama y Romney dedicaron parte del domingo a acudir a sus respectivas iglesias.  

Obama, acompañado por su esposa, Michelle, y sus hijas Sasha y Malia, salieron caminando de la Casa Blanca hacia la plaza Lafayette, antes de ingresar a la cercana Iglesia Episcopal de San Juan.  

Romney asistió a una iglesia mormona en Wolfeboro, Nueva Hampshire, antes de la convención republicana de la próxima semana en Florida. El candidato presidencial republicano asistió acompañado por su esposa, Ann, su hijo Tagg, y la esposa de éste, Jen, así como varios de los hijos pequeños de éstos.