Atención primaria en salud

Los modelos de atención chileno y tico fueron nuestros referentes

Albert Einstein se inmortalizó cuando dio al mundo de la física y las matemáticas la fórmula que definía la energía como el producto del peso de la masa multiplicado por el cuadrado de la velocidad. Sin embargo, fue su teoría de la relatividad, la que vino a inmortalizarlo en todos los mundos del saber, incluido el de la filosofía.

Ello permitiría a poetas y cantantes construir bellas abstracciones, como aquella de que “veinte años es nada”; a tiranos sentir que treinta y un años no son suficientes para saciar su sed de poder, así como a organizaciones políticas como el Partido Revolucionario Institucional de México establecer un dominio por sesenta años. Medio siglo llevamos los dominicanos patinando, sin aparentemente cansarnos, insistiendo en un modelo de gerencia sanitaria que ha mostrado hasta la saciedad su incapacidad para darle solución a la compleja problemática de salud. Dirán unos que “cincuenta años es nada”; sin embargo, esa inercia sanitaria es en gran parte responsable de cientos de miles de vidas idas a destiempo.

El nuestro es un obsoleto estilo asistencial que opera a modo de pirámide invertida en el que los magros recursos estatales asignados al Ministerio de Salud, se van en pago de salarios e insumos para hospitales y enfermos, dejando la menor cantidad de fondos para la promoción, prevención, detección temprana y manejo de las afecciones responsables de la mayor morbilidad y mortalidad en el país.

El modelo de atención del Chile anterior a Pinochet y el estilo de gestión costarricense han sido nuestros referentes teóricos para tratar de modificar el patrón asistencialista. Su indicador está basado en el número de enfermos atendidos durante un periodo determinado.

En el primer gobierno peledeísta, tuve la dicha de visitar en condición de subsecretario de Salud encargado de planificación, la ciudad de Boston, Massachusetts. Allí en el terreno de los hechos observamos el modelo de Atención Primaria Sanitaria.

Consiste, brevemente hablando, de una unidad de servicio en la que el Estado contrata los servicios de un equipo de gerencia en salud.

La agencia contratada se hace responsable de atender las necesidades médicas de unas quinientas familias nucleadas geográficamente en los alrededores. El paquete de acciones y atenciones reportan beneficios o déficits dependiendo de la buena o mala gerencia.

Si la población asignada permanece sana; los menores reciben todas sus vacunas, las mujeres tienen su vida reproductiva programada, la mayoría de los partos son por vía natural, las enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes y el cáncer detectadas temprano y luego manejadas con cuidado y esmero para evitar complicaciones, entonces habrá beneficio para las partes. Casi todas las situaciones se manejan en la consulta externa sin internamiento.

Promovamos hábitos de vida sana en la población, eduquemos en salud, hagamos prevención y controlemos las enfermedades evitables.

Agreguemos el diagnóstico precoz del cáncer y de las afecciones crónicas para ahorrar sufrimiento y muertes prematuras. Hay que voltear la pirámide poniendo mayor énfasis y recursos en la atención primaria, por supuesto, sin descuidar los niveles restantes. Los chinos aseguran que una dosis de prevención suele ser más efectiva que mil dosis de cura. Hagamos lo que nunca se hizo. ¡Manos a la obra!