Atentados suicidas dejan 22 muertos

BAGDAD (AP).- Cuatro atentados suicidas con coches bomba contra patrullas y autoridades electorales dejaron 22 muertos el domingo, en la ola más reciente de esta clase de ataques. Entretanto, las autoridades investigaban el atentado en la ciudad de Musayib del sábado, en que 90 personas murieron y 156 resultaron heridas cuando un suicida detonó los explosivos que llevaba sujetados al cuerpo, al lado de un camión de gasolina.

“Los enemigos de la libertad y de la humanidad en Irak han cometido otro vil crimen que demuestra su vacío ideológico, al atacar a civiles inocentes en el distrito de Musayib matando a más de 90 personas”, dijo el gobierno en un comunicado.

Añade: “El gobierno iraquí condena este brutal ataque y promete al pueblo iraquí que continuará estrechando el cerco en torno a esta organización terrorista mediante el mejoramiento de nuestras fuerzas armadas y la recuperación de la seguridad”.

En los atentados del domingo en Bagdad, el primero mató a dos agentes de policía y un civil en el vecindario de Nueva Bagdad, dijo el teniente de policía Mohamed Jasim. En el momento del ataque, la policía inspeccionaba los cuerpos de dos iraquíes que insurgentes mataron y dejaron en el camino como trampa, dijeron las fuerzas estadounidenses en un comunicado.

Siete policías y otro civil quedaron heridos, algunos de gravedad.

Una hora después, un coche bomba suicida que explotó junto a una caravana de vehículos policiales cerca de la estación de autobuses Bay’a en el sur de Bagdad mató a tres agentes y cuatro civiles, dijo el capitán de policía Talib Thamir. La explosión hirió también a tres civiles.

En un tercer atentado suicida, un coche erró a una caravana militar estadounidense, pero se estrelló contra dos minibuses, con un saldo de seis civiles muertos y nueve heridos en el pueblo de Mamudiya, 30 kilómetros al sur de Bagdad, dijo el capitán de policía Rashid al-Samarie.

En el este de Bagdad, un coche bomba provocó una explosión frente a las oficinas de la comisión electoral, con un saldo de cinco empleados y un policía muertos, según las autoridades.

La comisión condenó a través de un comunicado “este acto inhumano” y reafirmó “su resolución de seguir adelante con el proceso electoral”.

Tras una interrupción en los ataques luego de operativos de seguridad por toda la capital el mes pasado, los atentados han aumentado en los últimos días. El sábado un ataque suicida mató a por lo menos 90 personas en Musayib, 70 kilómetros al sur de Bagdad.

Los familiares trataban de identificar a decenas de cuerpos calcinados frente a una mezquita chiíta, donde un hombre detonó explosivos sujetos a su cuerpo al lado de un camión de gasolina el sábado por la noche, en momentos en que muchas familias disfrutaban de un paseo en la frescura del atardecer. Aparentemente, el ataque apuntó a los fieles chiítas. Por lo menos 156 personas resultaron heridas, dijo la policía.

Proyectiles de mortero cayeron cerca del cuartel de la policía y el hospital de la ciudad unos cinco minutos después de la explosión, dijo el capitán de policía Mutana Jaled Ali.

Cerca del lugar, sobrevivientes obnubilados lloraban al levantar las mantas que cubrían los cuerpos ennegrecidos. Un hombre se golpeaba la cabeza en señal de dolor. Otro removía escombros entre los hierros semiderretidos de un auto. Una mujer cubierta con la abaya negra chillaba al recorrer el lugar.

El presidente Jalal Talabani, en un mensaje de condolencias, dijo que “después de agotarse los pretextos sobre la resistencia a la ocupación, los terroristas atacan lugares religiosos, niños, instalaciones de petróleo y agua y soldados iraquíes”.