Atrapados pero con salida

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Amor, paz, confianza, seguridad, felicidad, y mucha fe en el mañana son dotes individuales que cuando se comparten en la familia contribuyen al desarrollo armonioso de todo el conglomerado social. La República Dominicana vista desde el contexto universal de nación libre y soberana muestra tareas y deudas pendientes e inaplazables. Como país suscriptor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Estado Dominicano está en la obligación de asegurar los derechos a cada ciudadano. Repasemos algunas obligaciones no cumplidas en su totalidad hasta el presente.
Artículo tercero: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Artículo quinto: Nadie será sometido a torturas, ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Artículo duodécimo: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Artículo decimonoveno: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaciones de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo vigésimo quinto: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
Si nos detenemos por un breve instante en el tema del derecho a la salud y damos una hojeada actualizada a las diez causas principales de muerte en el mundo, notaremos que de mayor a menor se enumeran: 1) los ataques cardíacos tipo infarto. 2) los derrames cerebrales. 3) las infecciones de las vías respiratorias. 4) las enfermedades obstructivas pulmonares crónicas asociadas a la contaminación ambiental y el tabaco. 5) el cáncer de pulmón. 6) la Diabetes mellitus. 7) la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. 8) Las diarreas infantiles y de adultos. 9) La tuberculosis, y 10) los accidentes de tránsito.
Hagamos un cuestionamiento desde el inicio: ¿Es acaso una quimera regresarle la paz y la seguridad ciudadana al pueblo dominicano? ¿ Podemos llevar vivos a los violadores de nuestras leyes tribunales para ser juzgados ejemplarmente, sin que antes sean silenciados en los desacreditados intercambios de disparos con la policía? ¿Es posible crear las fuentes de trabajo para desarraigar la mendicidad y la humillación y sustituirla con empleos dignos y enaltecedores de la condición humana? ¿Es factible llevar salud y evitar las diez causas más importantes de muerte en el país? ¡Seguro que es factible!
Solo juntos podemos cambiar el actual estado de cosas. Se trata de luchar unidos por la vida, por la salud ,por la paz, y por el bienestar colectivo. Nuestro arcaico sistema anda mal y ya no aguanta más calmantes, ni remiendos.
Dominicanos y dominicanas: ¡Hay salida! Busquémosla de una vez y por todas.