Auguran fracaso en pacto sobre
armas nucleares

NACIONES UNIDAS (EFE).- Las delegaciones de países que atienden a la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) dieron ayer casi por imposible la adopción de un documento final para reforzar el tratado.

Los tres comités, que debatieron esta semana las cuestiones básicas de revisión del tratado -la no proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear- concluyeron sus sesiones sin recomendaciones concretas.

El bloqueo se debe, según algunos diplomáticos, a las objeciones de los países árabes, encabezados por Egipto, de que Irán se haya convertido el centro de atención en el apartado de la no proliferación, mientras que se hace caso omiso a Israel.

Egipto, con el apoyo de la Liga Arabe, ha pedido que se impongan restricciones a Israel -que no forma parte del TNP y se estima que dispone de 200 cabezas nucleares- para impedirle el acceso a la tecnología nuclear y se exija que desmantele sus arsenales e ingrese como Estado no nuclear en el tratado.

La propuesta fue rechazada por EEUU, que aduce que Egipto e Irán han logrado persuadir a los países en desarrollo del Movimiento de los No Alineados (NAM) con el objetivo de promover una agenda en contra de Washington y Tel Aviv.

Sin embargo, los activistas de las organizaciones no gubernamentales (ONG) culpan a EEUU de provocar la discordia y del fracaso de la conferencia, al no querer reconocer las obligaciones y compromisos de desarme que declararon las potencias nucleares en el pasado.

“EEUU nunca ha querido que la conferencia tuviera éxito. Por su parte, Egipto sólo ha pedido reafirmar los acuerdos previos y promover una zona libre de armas en Oriente Medio”, dijo Susi Snyder, de la asociación Reaching Critical Will.

El TNP, que entró en vigor en 1970, compromete a los 188 países firmantes a usar sólo con fines pacíficos su potencial nuclear, a la vez que las cinco potencias atómicas oficiales -EEUU, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia- ofrecen garantías de que reducirán de forma gradual sus arsenales nucleares hasta eliminarlos.

Los países no nucleares están inquietos por la actitud de EEUU de no querer reafirmar su “compromiso inequívoco” de desarme, como se comprometieron en las revisiones anteriores del tratado en el año 1995 y el 2000, según Alice Slater, representante de la coalición “Abolition 2000”.

“A EEUU le gusta el tratado de no proliferación mientras sean los otros países quienes se desarmen”, declaró Slater.

Diplomáticos de varias delegaciones anotaron que la negativa de EEUU a reafirmar sus compromisos hacia el desarme representa un paso hacia atrás en el TNP y un motivo de preocupación ante la posibilidad de que intente de nuevo una carrera armamentística nuclear.

El temor se fundamenta también en las noticias que llegan de Washington que afirman que el gobierno de George W. Bush está explorando la idea de desarrollar una nueva generación de bomba nuclear que explosionaría en el subsuelo, que se conoce con el nombre de “bunker buster”.

Otros indicios de que la política estadounidense va a en esa dirección se basan en el hecho de que EEUU se niegue a ratificar la Convención de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares (CTBT) de 1996, aunque lo firmó durante el mandato del presidente Bill Clinton (1993-2001).

El pesimismo reina entre las delegaciones, cuyos diplomáticos auguran que no podrá adoptarse una declaración conjunta, con medidas concretas y firmes para reforzar el TNP.

En su lugar, predicen que el presidente de la conferencia, el diplomático brasileño, Sergio de Queiroz Duarte, elaborará un documento final que recopile lo debatido en las discusiones.

Ante esta situación, según dijeron fuentes diplomáticas, EEUU, junto a las otras cuatro potenciales nucleares, están elaborando una declaración conjunta que incluye menciones especiales a las crisis nucleares de Irán y Corea del Norte.

Washington acusa a Teherán de desarrollar energía nuclear para propósitos no civiles, como es la fabricación de armas, mientras que teme que Corea del Norte pueda iniciar pruebas nucleares, después de que ese país se retirara del tratado en enero del 2003.