Aunque no lo creas: tomar
mucho sol puede descolorarte

Los efectos del sol producen un sin número de efectos adversos en la piel y uno de estos puede ser el vitíligo, una enfermedad caracterizada por la aparición en la piel de zonas despigmentadas que pueden ser de diferente extensión.

 No se trata de una enfermedad ni contagiosa ni grave que repercuta en el estado general de la persona afectada, pero sí resulta un problema estético importante que puede afectar psicológicamente al paciente.

Se calcula que este trastorno afecta a más del 1% de la población, con mayor incidencia entre las mujeres. Se desconoce la causa exacta de la afección, pero parece existir una predisposición hereditaria y se ha hablado de que podría estar relacionado con una alteración de la fijación de la melanina, pigmento responsable de la coloración cutánea.

Al principio, las manchas son pequeñas y se localizan en cualquier parte del cuerpo: tronco, abdomen, cara, piernas o brazos, de forma normalmente simétrica.

Alrededor de estas placas existen además zonas hiperpigmentadas, que pueden acrecentar aún más el contraste con las blancas.

Y el vello de la zona afectada aparece también despigmentado; de hecho, un mechón de pelo blanco puede representar una placa localizada en el cuero cabelludo.

La tendencia de las manchas es a crecer, pero pueden mantenerse estables durante largo tiempo. Muchas veces la reactivación de brotes coincide con períodos en los que el enfermo está sometido a mucho trabajo, tensión o emociones.

No existe tratamiento específico para esta patología. No obstante, la mayoría de los pacientes son conscientes de que no se trata de una enfermedad grave y, si la zona afectada es pequeña, suelen usar únicamente cremas o lociones con filtro solar sobre las zonas expuestas de cara o manos para evitar quemaduras e irritaciones.

Importante

Medicamentos

El dermatólogo valorará cuál es el más adecuado, dependiendo su efectividad de la cantidad de pigmento que las células estimuladas puedan elaborar. Si las manchas  están muy extendidas, es probable que se aconseje fototerapia. En caso de administrarse un preparado oral, el intervalo entre la toma y la exposición es mayor. La frecuencia generalmente es de dos veces por semana durante seis meses.