Austeridad y las nóminas

He visto en la televisión a dirigentes de base del PLD acudiendo a empresas estatales regocijados porque el Presidente Danilo Medina ha puesto a administrarlas a políticos. Según lo que vi y oi, estos peledeístas estiman que tras haber sido cancelados hace años o meses por supernumerarios ahora deben reingresar a la nómina pública únicamente por su condición de activistas partidistas.

Si la austeridad que ha anunciado el Gobierno en realidad va a cumplirse, lo peor que podría hacerse es inflar desconsideradamente las nóminas de las empresas estatales y las dependencias públicas. La práctica de crear “nominillas”, designar “botellas” o premiar a políticos de base con un sueldo del Estado le cuesta mucho más a la nación y es más perjudicial que pagar un sueldo o remuneración justo y adecuado a servidores públicos que sí trabajan.

Llenar las nóminas de “come-cheques” desalienta a los que sí trabajan, dificulta la eficiencia y comoquiera resulta imposible satisfacer a todos los que quisieran ser premiados con una tajada o una miga del presupuesto nacional. Ya lo dijo sabiamente el propio Presidente Medina: “Hay más cabezas que sombreros”.

El PLD necesita recobrar la mística de servicio público que le animaba hace años cuando en ese partido todavía quedaban idealistas. Si bien es cierto que se dificulta hacer política sin atender las demandas de empleos u otras oportunidades que reclaman los activistas, también es verdad que la inmensa mayoría de dominicanos que vive y trabaja ajena a esos “bréjetes” suma más votos y está observando a ver qué hace el gobierno.

Hoy que se está comenzando la discusión acerca de una reforma fiscal integral, difícilmente aparecerá quien desee de buena gana apoyar pagar más impuestos si es para despilfarrar el dinero en nóminas infladas o para complacer a los insaciables clientes políticos de ciertos pseudo líderes que no inspiran ninguna idea de bien patrio pero sí despiertan y azuzan las más bajas apetencias de la gleba.

Afortunadamente el Presidente Medina ha estado expresando con sus palabras y sus acciones que posee la intención de defender celosamente cada chele del erario. La opinión pública más sensata debe apoyarlo en este empeño para que el gobierno se sienta apoyado y no pueda ser chantajeado por los políticos que sólo creen en piñatas y populismo. Hay que abogar por la creación de empleos en el sector privado.