Austria o de dónde son los escritores

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POR GRACIELA AZCÁRATE
Cuando Nadine Gordimer recibió el premio Nobel de Literatura en 1991 y J. M. Coetzee  en 2003, la curiosidad giraba en torno al mundo que su literatura reflejaba. En el caso de ambos era Sudáfrica y la política antiApartheid.

Con Elfriede Jelinek la imaginación lleva a esa Austria de Julie Andrew cantando “El sonido de la música” en la Novicia rebelde, edulcorada versión de la familia Trapp y “Los niños cantores de Viena”, o la versión del Tirol en “Heidi y Peter” en la colección Robin Hood donde leíamos las desventuras de una huérfana y el encuentro con el abuelo tirolés, y sin ir más lejos en la década de los sesenta las varias versiones rosas Sisí emperatriz.

Todas empalagosas, versiones cursis de un imperio austrohúngaro que engendró ese exponente provocador, contestario y neurótico como es la Nobel de literatura del 2004.

¿De dónde sale esa desquiciada, agorofóbica, feminista declarada, comunista frenética y provocadora contumaz que con desparpajo anuncia que no va a ir a recoger el premio de un millón trescientos mil dólares ni a arrodillarse ante los reyes suecos porque la multitud la enferma?

Es una descendiente directa de ese común austríaco que ha sido el telón de fondo  por ejemplo, de las óperas italianas de Verdi donde es el imvasor y  son disimulados en un ópera como Aída, o  es el ejército intruso en la película de Lucchino Visconti de “Senso” con la italiana Alida Valli enamorada del austríaco por quien traiciona a los suyos o los cuentos de Edmundo Amici donde “El pequeña vigía lombardo” es abatido  a tiros por las huestes extranjeras.

Elfriede Jelinek nace en un país donde vibra una constante inquietante, el zumbido de alert, de un imperio decimonónico decadente y  amenazante, del  emperador Francisco José tan bien narrado en las novelas de Joseph Roth en su laberinto de exilio, imperio y familias en decadencia.

Es descendiente directa de un Rainer María Rilke, un Martin Buber, un Robert Musil, un Stefan Zweig, un Ludwig Wittgenstein, un Josef Roth, una Ingeborg Bachman,  un Thomas Bernard nacido en 1931 y muerto en 1989, un Peter Handke nacido en 1942 y ella misma nacida en 1946, en la postguerra cerrando ese universo de escritores de excepción.

Pero además una se pregunta, qué universo encerraba y comprendía Austria, qué circunstancias, qué historia dio lugar a esa pléyade de escritores desgarrados, torturados, en busca de respuestas para mil preguntas, para una sociedad que también dio en el siglo XVIII una reina trágica  como María Antonieta, un Sigmund Freud y el descubrimiento del inconsciente en el XIX o un Adolph Hitler y su aterrador nacionalsocialismo del siglo XX.

EL ORIGEN DE AUSTRIA

Todos ellos nacieron en un territorio  que en la antiguedad fue invadido por celtas y romanos. El Tirol era antiguamente la provincia romana de Retia, cuya capital era la ciudad colonial romana de Velvidena, que tomó su actual nombre en el siglo XI cuando pasó a llamarse Innsbruck, que en alemán quiere decir “puente sobre el Inn”.

Carlomagno la anexionó a su imperio en 803. Los húngaros la invadieron en 906, pero fue reconquistado por Otón I el Grande en 955. Conquistada por los bávaros, mientras que el Trentino fue ocupado por los lombardos. En 1154 se creó el Ducado de Austria. Rodolfo de Habsburgo, emperador de Alemania en 1273 comenzó la dinastía de su nombre. Durante los siglos XIII y XV, la casa de los Habsburgo se anexó el Tirol, Trieste y otras zonas.

En el siglo XVI Carlos V cedió Austria a su hermano Fernando, que anexó Bohemia y Hungría provocando la guerra con los turcos.

En 1772, durante el reinado de la Emperatriz  María Teresa, madre de María Antonieta, Austria se adjudicó parte de Polonia y en 1775 Cracovia. En 1805, Austria sufre una serie de derrotas militares frente a las fuerzas de Napoleón Bonaparte. Francisco renuncia a su título de emperador de Roma para convertirse en Francisco I, emperador de Austria. Cedido en 1805 a Baviera, el Tirol se reveló contra los franco-bávaros; el alma de la resistencia fue Andreas Hofer nacido en 1767 y  fusilado en Mantua en 1810.

Fue devuelta a Austria en 1814, la provincia tuvo que adoptar lengua y cultura italianas debido a su anexión al obispado de Trento; así surgió el irredentismo italiano. En 1815, fue gobernada por Metternich que aumentó su importancia, y logró para el imperio: Salzburgo, Trento, Istria, Dalmacia, Lombardía y Venecia. En 1867, se produjo un hecho de gran importancia. Austria y Hungría firmaron un tratado conocido como Ausgleich (compromiso), creando una monarquía dual sin precedentes en Europa: el Imperio Austrohúngaro. Al oeste del río Leith estaba el Imperio Austríaco, y al este, el reino de Hungría.

En 1908 se anexaron las provincias turcas de Bosnia y Herzegovina. El asesinato del Archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, el 28 de julio de 1914, heredero del emperador Francisco José, desencadenó la Primer Guerra Mundial desde 1914 a 1918.

Era el hijo de Isabel de Baviera (Sisi) y el Francisco José de carne y hueso y no de  la película romántica y lo asesinó un fanático serbio que quería la independencia de las provincias turcas anexadas años antes.

El Imperio Austrohúngaro se desintegró a fines de 1918 al culminar la primera guerra mundial. Su último emperador fue Carlos I que reinó de 1916 a 1918 y después de su disolución, en su lugar surgió Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia.

En ese mundo sedimentado de invasiones, imperios y guerras sobresalen escritores como por ejemplo, Robert Musil, Stefan Zweig y Joseph Roth.

ROBERT MUSIL (1880-1942)

Nació en el seno de una familia de la baja nobleza (“Edler”) en Klagenfurt el 6 de noviembre de 1880. Después de estudiar ingeniería, lógica y psicología experimental en la Universidad de Berlín, enseñó ingeniería mientras escribía su primera novela, “Las tribulaciones del joven Törless” (1906), una descripción de la vida de unos adolescentes en un colegio militar similar a la que él había vivido. Su éxito le animó a dejar la enseñanza y a compaginar su trabajo como bibliotecario y editor en Die neue Rundschau, con la escritura de dos novelas cortas nada sentimentales acerca de las relaciones sexuales publicadas como “Uniones” (1911). Musil sirvió en el ejército imperial durante la I Guerra Mundial y después fue funcionario civil en la nueva República de Austria de 1919 hasta 1922, antes de dedicarse por completo a la escritura y de publicar un libro de narraciones cortas, “Tres mujeres”, en 1924. Excepto dos años en Berlín (1931-1933), vivió en Viena hasta la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938, después de la cual se trasladó a Suiza. Su tarea fundamental en esos años fue indagar y escribir su larga, panorámica e inacabada novela “El hombre sin atributos” (1930-1943), que examina la existencia sin objetivos de su antiheroico personaje principal, Ulrich, con el fondo de un minuciosa recreación de la sociedad austriaca anterior a 1914. “El hombre sin atributos” constituye una de las obras narrativas más ambiciosas del siglo XX y consagró a su autor como una de las grandes figuras de la literatura contemporánea. Murió el 15 de abril de 1942 en Ginebra.

STEFAN ZWEIG (1881- 1942)

Escritor y pacifista austríaco, famoso sobre todo por sus biografías. Nació en Viena, en cuya Universidad estudió. A raíz del estallido de la I Guerra Mundial, se convirtió en un ardiente pacifista y se instaló en Zurich, donde podía expresar sus opiniones. Su primera obra importante, el poema dramático Jeremías (1917), denunciaba lo que él consideraba como la locura suprema de la guerra. Después de la guerra, Zweig se estableció en Salzburgo y escribió biografías, por las que se hizo famoso, narraciones y novelas cortas y ensayos. Tres maestros (1920), estudios sobre Honoré de Balzac, Charles Dickens y Fedor Dostoievski y La curación por el espíritu (1931), donde da cuenta de las ideas de Franz Anton Mesmer, Sigmund Freud y Mary Baker Eddy. El ascenso del nazismo y el antisemitismo en Alemania llevó a Zweig, que era judío, a huir a Gran Bretaña en 1934. Emigró a los Estados Unidos en 1940 y después a Brasil en 1941, donde se suicidó llevado por un sentimiento de soledad y fatiga espiritual. Los últimos escritos importantes de Zweig incluyen las biografías Erasmus de Rotterdam (1934) y María Estuardo (1935), la novela El juego real (publicada póstumamente en 1944), y su autobiografía El mundo de ayer (1941

JOSEPH ROTH (1894-1939)

Escritor nacido en 1894 en Volinia, en el imperio austrohúngaro, hoy Ucrania,  de padres judíos. Estudió en las Universidades de Lemberg y Viena y participó en la I Guerra Mundial, principalmente como periodista. Terninada la guerra viajó por toda Europa debido a su profesión. En 1932 publica La marcha Radetzky, su novela más aclamada, en la que describe a una familia en los años finales del imperio Austro-húngaro. El destierro a Francia en 1933 huyendo del nazismo y un alcoholismo cada vez más severo precipitan su muerte en 1939 de un colapso mientras hablaba con los amigos en su mesa habitual del Café Tournon, en París.