Automóviles baratos
Crisis mundial ha golpeado fuertemente al sector

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Efe Reportajes. El modelo  utilitario barato ideado por Renault al final de la década de 1990 para penetrar en el mercado de los países emergentes atrajo pronto la atención de los especialistas del sector en Occidente, y el gigante francés decidió hace cuatro años incluir en su proyecto la exportación a las economías más avanzadas de Europa.

“Los vehículos de la gama Dacia responden a las expectativas de una parte de los clientes de Europa Occidental, que hasta entonces compraba coches de ocasión”, explica a EFE el director general de Dacia, François Fourmond.

La exportación es la gran baza de la filial rumana de Renault, que vende en países extranjeros el 85 por ciento de su producción.

 “El máximo valor a un precio adecuado”. Dacia ofrece al mercado coches básicos y baratos, avalados por el prestigio de Renault.

“Concebimos nuestro producto de manera que dé al comprador exactamente las prestaciones que espera de él, sin nada superfluo; el máximo valor a un precio adecuado”, manifiesta Fourmond en su despacho del cuartel general de la compañía en Bucarest.

Un Dacia Logan, el más barato de los modelos de la compañía, puede adquirirse a día de hoy por 7.000 euros en el mercado español.

Según explica el director de comunicación de la firma, Silviu Sepciu, Dacia reduce sus inversiones utilizando para la fabricación de sus automóviles componentes, equipamientos e instalaciones ya existentes en el amplio banco de órganos del Grupo Renault.

Todas sus plantas de producción están situadas en países emergentes, lo que le permite ahorrar en mano de obra.

Lo concreto y sencillo de su propuesta, calidad contrastada y precios bajos, simplifica y abarata sus modestas campañas publicitarias, casi siempre limitadas a enseñar el vehículo con su precio correspondiente, que es también su principal atractivo.

La crisis no es para Dacia.  La crisis económica global ha alterado en 2009 el estado del mercado automovilístico. El cambio ha tenido efectos nefastos para la gran mayoría de empresas automovilísticas, pero no para Dacia. “Desde el comienzo de la crisis, el éxito de Dacia no ha hecho más que crecer”, asegura Fourmond.

“La explicación es muy simple: en condiciones de crisis, las personas tienen menos dinero disponible, y cuando deciden comprar un vehículo su decisión se centra en lo que es esencial”, manifiesta.

Con el nuevo modelo 4×4 Duster al cabo de la calle, la empresa no se plantea cambiar su filosofía de negocio, pero sí extender el modelo de automóviles baratos a más segmentos de mercado. “Seguiremos dirigiéndonos a las categorías de clientes que busquen automóviles accesibles”, dice Fourmond.

Estandarte en los setenta del reformismo inicial del dictador comunista Nicolae Ceausescu, la marca Dacia fue decayendo con la cerrazón y el delirio del régimen, que en su carrera alocada hacia la autarquía decidió prescindir de la asociación con Renault que lo trajo al mundo para crear un automóvil cien por cien rumano.

En 1999, diez años después de la caída de la dictadura, Renault compró al Estado rumano la compañía Dacia, por entonces casi reducida ya a una entrañable reliquia de los tiempos cada vez más lejanos del comunismo.

Otra década más tarde, con las carreteras rumanas aún llenas de los primeros Dacias, que van cayendo de puro viejos, la compañía factura 2.000 millones de euros al año, da trabajo a 14.000 rumanos y es la punta de lanza del gigante Renault para extender su clientela en Occidente y los mercados emergentes.

Alemania es, según la compañía, el primer destino de las exportaciones de Dacia.

Los herederos del simpático SEAT 600 de la pobre Rumanía, símbolo de aquellos tiempos duros para muchos rumanos, han acabado conquistando el mercado de la gran potencia europea del automóvil.

Las claves

1.   Expectativas

“Los vehículos de la gama Dacia responden a las expectativas de una parte de los clientes de Europa Occidental, que hasta entonces compraba coches de ocasión”, explica a EFE el director general de Dacia, François Fourmond.

2.  Fabricación

Según explica el director de comunicación de la firma, Silviu Sepciu, Dacia de Renault reduce sus inversiones utilizando para la fabricación de sus automóviles componentes, equipamientos e instalaciones ya existentes en el amplio banco de órganos del Grupo Renault.

3.  Mercado alterado

La crisis económica global ha alterado en el año 2009 el estado del mercado automovilístico mundial.  El cambio ha tenido efectos nefastos para la gran mayoría de automovilísticas, pero no para Dacia. “Desde el comienzo de la crisis, el éxito de Dacia no ha hecho más que crecer”, asegura Fourmond.