Autoridad en entredicho

La venta de leche en polvo a granel estaba prohibida desde hace tiempo, pero el producto siguió entrando al país y vendiéndose. También están prohibidas desde hace décadas la agricultura insostenible en áreas protegidas y la tala de árboles para hacer carbón, pero ambas prácticas han continuado. Y así podemos citar incontables ejemplos que evidencian que, o hay fallas o indiferencia en la ejecución de las disposiciones destinadas a proteger el interés común, o tales medidas son simple recurso mediático.
Desde que se suprimió el subsidio al gasoil para los transportistas hemos escuchado las advertencias de autoridades en el sentido de que no tolerarían alzas abusivas de los pasajes, pero esas alzas están vigentes hasta en sistemas de transporte que no usan gasoil, y nada pasa. La ocupación de áreas comunes como las aceras son un dolor de cabeza permanente, pero ninguna autoridad actúa para hacer valer la prohibición, y cuando lo hace es bajo el esquema de “operativos” de efecto mediático.
Algunos que desempeñan funciones públicas se dan el lujo de no hacer formal declaración de sus bienes, a pesar de que es un requisito que hay que cumplir. No conocemos ningún caso en que los protagonistas de este desplante hayan pagado alguna consecuencia. La falta de autoridad es, pues, la madre de todos nuestros problemas.

Hagamos todo por salvar vidas

Las políticas de asistencia en salud no deben dejar cabos sueltos. No deben escatimar recursos con tal de ser oportunas. En un país como este, de alta incidencia de trastornos cardiovasculares, y muertes repentinas, es necesario que la posibilidad de atención oportuna esté más al alcance de los ciudadanos. La Sociedad Dominicana de Cardiología aconseja que se disponga de desfibriladores externos en lugares muy frecuentados, como forma de mejorar las probabilidades de supervivencia de cualquier persona que haya sido sorprendida por un trastorno cardíaco.
Las autoridades del Ministerio de Salud Pública y la directiva de la Sociedad Dominicana de Cardiología deberían acordar el diseño de un plan que permita satisfacer esta necesidad. Vale la pena todo cuanto se haga por la preservación de la vida.