Autoridades judiciales buscan poner fin a rivalidad familias

POR SANTIAGO GONZÁLEZ
SANTIAGO.-
El fiscal del Distrito Judicial de la provincia Espaillat, Jacobo Marchena afirmó ayer que están tomando medidas para evitar que dos familias rivales de la localidad de Canca la Reyna, continúen los enfrentamientos sangrientos que han costado la vida a cinco personas y que mantienen esas comunidades atemorizadas por los tiroteos.

El representante del Ministerio Público se reunió con la Policía para tratar de detener estas muertes con un encuentro entre los jefes de las familias Gil Paulino y Reynoso, que han sido reunidas en otras ocasiones, pero violan lo pactado.

El licenciado Marchena dijo que el último  hecho  de sangre, el pasado sábado, en el que cayó abatido Juan Gil  (Juan Bo), de la familia Gil, hay varios detenidos que declararon que participaron en el hecho de sangre.

Los enfrentamientos entre las familias Gil Paulino y Reynoso mantienen la rivalidad desde hace cerca varios años.

Juan Gil, (Juan Bo), un vendedor de productos agrícolas, fue muerto el pasado sábado de cinco disparos, en un lugar solitario.

Dos de los detenidos fueron identificados como Papilingo y el Cacú, quienes son integrantes de la familia Reynoso y a quienes testigos habrían visto cuando ejecutaron a Juan Gil..

Los investigadores presumen que “Juan Bo”, fue ultimado con balas de pistola calibre 45. El lugar donde fue muerto es solitario, por lo que se reduce la posibilidad de testigos.

También creen que pudo haber ido allí, luego de un desafío de muerte con sus retadores, pero ninguna de estas creencias ha sido confirmada.

Este es uno de los casos más espectaculares de exterminio familiar y hasta la fecha las acciones por el desarme han sido tímidas. Hay más de 15 heridos fruto de las reiteradas trifulcas a tiros y cuchilladas.

Hace alrededor de un año y tres meses que un lavadero de carros del municipio de Licey al Medio, en horas de la noche y mientras ingerían bebidas, fue muerto Nicolás Reynoso por un disparo hecho por Antonio Gil.

En lo adelante los enfrentamientos entre ambos grupos familiares no se han detenido y han dejado como saldo cinco personas fallecidas.

La situación es causada de acuerdo a algunas versiones porque el primer  victimario tras el hecho de sangre huyó a Estados Unidos y se hizo  responsable del crimen Víctor Gil, su primo, quien a los ocho meses salió de la prisión con una prestación de fianza.

Posteriormente fue acribillado a tiros Miguel Gil, de 16 disparos por integrantes de la familia Reynoso. El hecho ocurrió en una cafetería de una de las estaciones gasolineras del municipio de Licey.

En abril pasado, el Viernes Santo,  se enfrentaron de nuevo a tiros integrantes de las dos familias y fueron abatidos a tiros Julio César Gil y Juan Francisco Gil (El Cholo).

Ambas familias se acusan mútuamente de responsabilidades en las refriegas, mientras los grupos comunitarios advierten de la posibilidad de una desgracia mayor y acusan de irresponsabilidad a las autoridades civiles y policiales por la forma en que han tratado el tema.

En reiteradas ocasiones han sido realizados encuentros de la comunidad, autoridades policiales y civiles del Ministerio Público, entre ellos ayudantes del procurador general de la República, ayudantes fiscales de Santiago, Moca y Licey, que se han presentado en aparentes labores de mediación que no han podido evitar los tiroteos.

Hace un mes se produjeron enfrentamientos a entre integrantes de las familias Gil y Reynoso, de este Distrito Municipal.

Las familias residen en la entrada al sector Los Paulino y el Callejón de Los Guandules, en Canca, donde los integrantes de esas familias han hecho un  escenario tenebroso por los intensos tiroteos de armas de fuego y las rencillas.

Víctor Bretón, dirigente del Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO) en el Cibao y residente en una localidad cercana dijo que estos hechos se han mantenido debido a la indiferencia de las autoridades que permiten que los integrantes de las dos familias se armen y hagan y deshagan sin que nadie los controle.

Reiteró que en mas de una oportunidad las organizaciones comunitarias de la zona han hecho esfuerzos por terminar con el problema, “pero hasta ahora nada se ha podido y lo peor del caso es que ya hay gente afectada por un problema ajeno”, dijo Bretón.

Pidió a la Fiscalía de Moca y al jefe del Comando Central de la Policía imponer el orden en la zona.