Auxilio: el 28 en S.O.S.

Ser pobre, y ser leproso, tuberculoso o loco, es vivir con el estigma, la indiferencia y el desprecio de una sociedad que le niega la salud, la humanización, el respeto, a la condición de ser y de llamarse persona.

La pobreza y la locura nadie las elige. Pero devolverle la dignidad, el orgullo y la vida con calidez y calidad, es el deber del sistema sanitario en cualquier tipo de sociedad mínimamente sintiente.

El Hospital Psiquiátrico Padre Billini vive el sincretismo y la dualidad de dos siglos que se enfrenta. El primero, un servicio de médicos actualizados, con buenos criterios clínicos de la Psiquiatría y la neurociencia del siglo XXI. El segundo, unos pacientes que se cronifican y se institucionalizan dado la carencia de respuestas en el manejo integral de sus enfermedades: exclusión de medicamentos de calidad, falta de programas de Rehabilitación e integración Psicosocial y familiar, debido a la falta de recursos económicos, y de un sistema de referencia que permita la reinserción socio-laboral.

El psiquiátrico no tiene agua potable, no cuenta con sistema eléctrico, ni residuos para las aguas negras; sus techos son filtros permanentes y amenazan con desplomarse. Allí se subsiste con una pírica subvención de un millón doscientos mil pesos, que los consume en la primera quincena.

Los médicos, enfermeras, personal asistencial han visto el proceso de deshumanización y de exclusión en que viven 130 pacientes. Hoy no son los 500 locos de Antonio Zaglul. Pero parte de los pacientes crónicos sin enfermedad trasmisible deambulan por las calles sin ninguna asistencia humana. El psiquiátrico está en S.O.S. Pide auxilio, aclama compasión y piedad para los enfermos mentales pobres y excluidos que solicitan asistencia humana.

El filántropo Padre Billini creó la Lotería Nacional para responder a la asistencia de los enfermos mentales de siglos pasados. Sin embargo, siguen durmiendo en las calles, sin tratamiento, sin alimentos, sin ninguna asistencia que les permita una vida posible, diferente y digna de un ser humano de siglo XXI. ¿Qué le cuesta a la Lotería Nacional construir dos unidades nuevas para pacientes agudos y dos unidades nuevas para pacientes crónicos del hospital? ¿Qué les cuesta a los ayuntamientos construir dos unidades de hospital de noche o de día, para pacientes que deambulan por las calles, y llevar a cabo la rehabilitación que se hace en cualquier país humanizado, sintiente y con políticas públicas para enfermos mentales?

La deshumanización en que se encuentra el psiquiátrico, producto del abandono por décadas es insostenible. Vive en S.O.S. Prácticamente en auxilio, esperando la sensibilidad humana, la compasión, el amor, la solidaridad y humanismo para los enfermos mentales del psiquiátrico y para los cientos de enfermos que deambulan por las calles.