Avances del país en los últimos años abren muchas expectativas

En el periodo comprendido entre 2004 y 2018, la economía dominicana fue, después de la de Panamá, la de más rápido crecimiento en América Latina y el Caribe. Para la República Dominicana, un resultado de esa situación, ha sido el mejoramiento de su infraestructura, el mejoramiento del acceso a la educación y a la salud y el incremento de los ingresos familiares, lo que se ha reflejado en una ampliación del acceso a bienes que testimonian una transformación de las condiciones de vida de los dominicanos.
Para los dominicanos de más de 50 años, el país en el que vivieron sus padres o incluso el país en el que crecieron es muy distinto al de hoy, no solo en términos materiales sino también en lo relativo al posicionamiento social. Son muchos los dominicanos que han salido de la pobreza en que vivieron sus padres o sus abuelos, y aun cuando en muchos casos, el nivel de vida alcanzado es inestable y con posibilidad de volver a caer en la pobreza, es indudable que la situación de hoy es más promisoria y con menor precariedad que la que vivieron nuestros antepasados. A la pregunta de como se describen en cuanto a pertenencia a una clase social, en 2013, el 33% de los dominicanos se consideraba como parte de la clase media; esa percepción cambió positivamente y en 2018 el 42% de los dominicanos se ubicaba en ese segmento social.
El más reciente Panorama Social de América Latina y el Caribe, correspondiente a 2019, da cuenta de que entre 2008 y 2018, el nivel de pobreza personal se redujo de 41.6% a 22.0%; y la pobreza extrema se redujo de 15% a 5%. Según CEPAL, entre 2014 y 2018, la República Dominicana experimentó una marcada reducción de la pobreza, junto a Uruguay, Chile, Panamá y El Salvador, resaltándose que el ingreso laboral fue la partida de los ingresos de los hogares que más incidió en las variaciones de la tasa de pobreza durante los años mencionados. Como una consecuencia de lo expresado anteriormente, CEPAL, utilizando su metodología de análisis, establece que el porcentaje de hogares dominicanos con ingresos per cápita propios de los estratos medios pasó de 35.8% en 2008 a 47.5% en 2017.
En el contexto previamente indicado, la publicación de CEPAL da cuenta de la evolución de la desigualdad social, mostrando datos que presentan una disminución de este indicador en nuestro país. Entre 2008 y 2018, el coeficiente de Gini se redujo de 0.489 a 0.444 lo que representa una caída de 9.2% en diez años. Esa reducción se explica en el hecho de que en el periodo indicado se produjo un crecimiento más acelerado en el ingreso de los segmentos más pobres, pero acompañado por incrementos considerables del ingreso en todos los segmentos sociales.
Esa situación social plantea nuevos desafíos para los hacedores de políticas públicas. Su no comprensión puede ser fuente de muchos dolores de cabeza.