¡Ay, los guionistas! el gran dolor de cabeza del naciente cine dominicano

Federico Fellini es considerado como uno de los principales protagonistas en la historia del cine

En el mejor de los casos, para hacer una película se necesita un guión. Es una aventura arriesgada rodar sin guión que pocas veces encontrará apoyo financiero para su producción.

Solo un puñado reducidísimo de cineastas virtuosos tiene la capacidad de llevar un filme a feliz término sin un guión. Entre ellos el grande Federico Fellini, quien era un excelente dibujante y acudía con frecuencia a las viñetas (story-board) por encima del guión (story-line) para realizar sus historias audiovisuales. Sofía Loren y Marcelo Mastroiani daban cuenta de esto cuando eran citados al plató de rodaje sin una página escrita, solo guiados por la experiencia actoral de ambos con el italiano Fellini.

En República Dominicana la carrera de guionista no está desarrollada aún, solo algunas betas doradas comienzan a abrir un camino difícil, donde los directores o realizadores creen que pueden con todo. Es cotidiano escuchar entre cineastas cosas como: “Estoy escribiendo un guión que luego voy a dirigir”.

Hay que decir que el guión no es -hasta este momento- un género literario, es más bien una herramienta de trabajo cuyo valor real no está en sí mismo, sino cuando se convierte en una película que tiene difusión pública. De nada sirve decir que se tiene un guión guardado -o cien-, sino se vuelven productos audiovisuales es como si nunca existieran.

El cine dominicano se puede considerar, siendo presumido, banal, y partiendo de ciertas reglas establecidas, como un cine de autor, es decir, que quien escribe el guión también dirige y en algunos casos, produce y hasta actúa en calidad de personaje principal. Toda una osadía que pocos logran hacer con dignidad.

Claro que el cine de autor tiene otras connotaciones que trascienden los planteamientos meramente formales, sustentado en una filosofía que representa un movimiento artístico, una escuela o laboratorio experimental. Hay mucha tela por donde cortar para hacer el traje si tratamos el tema a profundidad.

En estos momentos no tenemos en el país una corriente o movimiento de guionistas nacionales que someta temas a las productoras cinematográficas o a los directores de forma particular ni que ambas instancias lo estén demandando con cierta frecuencia.

Si un director quisiera adquirir los derechos de un guión que trate un tema de su especial interés no lo va a encontrar, pues las tendencias del mercado no son claras aún, ni qué decir del precio a pagar. La comedia es lo que vende, es lo que está de moda; sin embargo, esta no tiene una línea temática clara, como suele suceder en otros lugares.

No se tiene mucho oficio como guionista, pues apenas comienza el mercado del cine. La televisión criolla no desarrolla guionistas, ella se vale de la famosa escaleta (Step outline: una lista de escenas que componen el proyecto) y con eso resuelve el problema de la inmediatez. La falta de seriados, telenovelas y otros programas dramáticos ha mermado por mucho a los guionistas que no ven en su oficio una forma de trabajo segura. Contrario al teatro local que sí tiene muy buenos libretistas (guionistas, para los fines), los guionistas independientes son imperceptibles en el mundo del cine dominicano, aflorando con cierta valentía Cinthya F. Cota, no sin el guiño y la supervisión del director de turno que puso en escena su historia “Al sur de la inocencia”. Aun así vemos algunos rayos de luz en una industria que crece y donde los guionistas comienzan a sentirse como parte de ella.

Guionista

Definición

Según la enciclopedia libre Wikipedia, el guionista es “la persona encargada de confeccionar un guión en una producción cinematográfica, historietística, televisiva o radiofónica, sea una historia original o bien una adaptación de un guión precedente o de otra obra literaria”.