Ayudemos al campo

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La República Dominicana está seriamente preocupada por el drama que viene desarrollándose en el campo y agota gran parte de su tiempo y esfuerzo en ayudar a estos hermanos, que con su trabajo convierten la simiente en fruto y alimento para nuestro pueblo; pero un hombre solamente no puede detener a ese ejército de desempleados si no cuenta con la colaboración decidida y entusiasta de toda la nación dirigiendo todos sus recursos disponibles para darle una respuesta satisfactoria a los problemas existentes en el campo. Sólo en una cruzada común para desarrollar el campo, darles mejores condiciones de vida, podremos recuperar y aumentar nuestra producción agropecuaria y de no hacerlo mancomunadamente, todas nuestras ciudades serán barridas por los hombres que laboran con su sudor la tierra y se convertirán en una gran concentración de indigentes, en fin un cementerio.

Es necesario hacer cambios fundamentales en el campo y en toda nuestra geografía. Las gentes que vivían en comunidades que parecían auto-suficientes en el agro, inició un éxodo hacia las ciudades y se han formado grandes concentraciones, alterando casi en su totalidad la fisonomía de éstas. Sólo antes de la caída de la tiranía teníamos una población rural muy superior a la urbana, y el cambio después de 74 años es otro con graves condiciones de hábitat y hemos y estamos pasando de un país agrícola a uno con grandes concentraciones urbanas. Es decir ha habido un proceso de urbanización desencadenado por las grandes migraciones de campesinos, ocurridas por fenómenos sociales, por la masiva construcción de carreteras y el desarrollo de otros medios de comunicación, como la radio y la TV, las comodidades de la vida en las ciudades, las oportunidades de empleo y la situación de los derechos de propiedad en el campo. En República Dominicana solamente dos de sus Presidentes se han preocupado por el drama que se ha venido desarrollando en el campo, el Presidente Balaguer y ahora Danilo Medina.