Bachilleratos técnicos

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VÍCTOR GULÍAS
Coincido con el amigo Luis Durán, en el sentido de que debería reformarse el currículum escolar del país, de suerte que, al tiempo que se curse el bachillerato, se pueda seguir una carrera técnica con la cual, al graduarse, se obtenga el diploma técnico que le permita acceder a un empleo o trabajo productivo.

Por ejemplo, tipo INFOTEP, podrían prepararse en informática, refrigeración, secretariado ejecutivo, contabilidad, administración tributaria, plomería, electricidad automotriz y residencial, construcción y reparación de computadoras e inversores, etc.

Y es que, en un país pobre como el nuestro, no necesariamente todos los estudiantes tienen que afanarse en obtener una licenciatura o, al menos si logran obtener una carrera técnica paralela al bachillerato, y obtienen trabajo, podrían luego continuar carrera universitaria, pero ya con una base productiva en ejecución.

Todos esos años que transcurren desde el octavo curso hasta el cuarto año de secundaria, podrían ser bien aprovechados e ir preparando a los y las jóvenes en carreras técnicas que hacen falta y empujan el desarrollo de la nación.

Así, los recién graduados de bachiller también saldrían con la carrera técnica de su preferencia y, al tiempo que se ofertarían sus conocimientos se generarían oportunidades de trabajo con lo cual disminuiría el desempleo, la delincuencia y se activaría la economía del país.

Desde luego que para implementar esta revolución en la enseñanza pública, habría que modificar leyes, cambiar planes educativos, reformar los currículum e invertir en personal docente, talleres, materiales y equipos, lo cual constituiría un tremendo progreso para la sociedad.

El salto al desarrollo no tiene, necesariamente, que fundamentarse exclusivamente en más abogados, ingenieros o sicólogos. Esas, y las demás profesiones son valiosas, pero tecnificando a cada bachiller, tendríamos un recurso humano magnífico y, después de estar produciendo, todo el que quiera y tenga condiciones intelectuales o aptitudes, podría seguir la nueva profesión que desee.

Sí otras naciones han podido hacerlo, nosotros también podemos, basta contar con la voluntad política y buscar los recursos que transformen la enseñanza nacional formando bachilleres con carreras técnicas, en provecho de la familia dominicana y de la sociedad en su conjunto.