Bagdad agoniza en medio de la guerra

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BAGDAD (AP).- En el 2003, cuando Saddam Hussein gobernaba Irak, una mujer llamada Hamdiyah al-Dulaimi tenía tres hijos. Eran buenas personas, con esposas y familias. Una muestra de lo que había hecho en la vida.

El 9 de abril de ese año, la gente vitoreó a los soldados estadounidenses que derrocaron a Saddam y prometieron libertad y una mejor vida, sin tiranías.

Cuatro años después, ninguna de esas promesas se hizo realidad en Bagdad y al-Dulaimi ha perdido a todos sus hijos.

Hace un año, una decena de individuos con uniformes negros derribaron la puerta de su casa con ametralladoras. Gritando “malditos sunitas!’’, esposaron a sus hijos Haqqi, de 39 años, Qais, de 37, y Ali, de 31.

“¨Qué hicieron mis hijos?’’, preguntó la mujer llorando. No recibió respuesta alguna. Los asaltantes se llevaron arrastrados a sus hijos, golpeándolos en la cabeza con las culatas de sus rifles.

Al-Dulaimi se arrodilló e imploró por sus hijos, besándole los pies a uno de los individuos. Luego trató de negociar: “Al menos déjenme uno. Llévense a dos y déjenme uno’’.

Como respuesta recibió un golpe en la cabeza que le hizo perder el sentido.  Los asaltantes se llevaron a los tres hijos, cuyos cadáveres mutilados aparecieron al día siguiente en una acera. Haqqi había sido decapitado.

La madre huyó a Siria.

Dejó detrás las privaciones y la corrupción, el caos y la locura de una ciudad que se desangra y pierde a sus mejores ciudadanos, en la que los que se quedan son maltratados.

El senador estadounidense John McCain caminó por la ciudad la semana pasada y dijo “las cosas han mejorado’’. Pero los residentes de Bagdad se preguntan: ¨Puede sobrevivir una ciudad en la Pero “para que esto suceda, tiene que haber un arreglo que garantice la seguridad de la gente, y ese arreglo está muy distante en Irak’’, agregó.  En Bagdad se han perdido las cosas simples que alimentan el cuerpo y el alma: no hay agua potable en los grifos, suministro de electricidad estable, cines para ver películas ni librerías con nuevos volúmenes.

Cada vez hay menos médicos y profesores.

No hay cifras oficiales acerca de la cantidad de profesionales que se fueron. Pero abundan los relatos anecdóticos, como el de un médico que se radicó en Jordania y quien dice que el 80% de los colegas que trabajan en su hospital se han ido. Una arquitecta afirma que debe trabajar desde su casa y dice que el 30% de sus colegas huyeron.

El doctor Haidr al-Maliki, especialista en psicología infantil, opina que irse no es algo honorable. “Si yo me voy, y los demás médicos se van, los hospitales no podrían funcionar. Debemos atender a la gente. Uno puede morir en cualquier país’’, sostiene.

La muerte ya le hizo una visita al doctor al-Maliki, pero no se lo llevó. En el 2005 un niño de 16 años se presentó en su clínica y preguntó “¨es usted el doctor Haidr?’’.

“Si’’, respondió al-Maliki. El niño sacó una pistola y comenzó a disparar. El médico se tiró al suelo y se refugió detrás de su escritorio. Fue herido en una mano y un hombro.  Dijo luego que el ataque fue parte de una campaña insurgente contra los médicos en general. Otros seis galenos fueron atacados en la ciudad, y cuatro murieron.

   Al-Maliki no regresó a su clínica y ahora trabaja en un hospital del centro de Bagdad. Tiene terribles pesadillas. Pero dice que los traumas que sufren los menores debido a la violencia son a veces peores.

   Una niña de 16 años fue secuestrada en febrero cerca de su escuela en un barrio sunita. Fue golpeada y retenida nueve días junto con otras 15 muchachas secuestradas. La obligaron a dormir junto al cadáver de una niña asesinada porque sus padres no pudieron pagar un rescate.

   Los padres de la paciente del doctor al-Maliki pagaron 20.000 dólares, la tarifa más común y lograron su liberación. Pero la niña quedó profundamente traumatizada. Las pesadillas no la dejan dormir y cuando está despierta tiene un comportamiento hostil y agresivo.

   Está el caso de una niña y su hermano que no pueden olvidar la imagen de individuos armados que ingresaron a su casa y golpearon a sus padres delante de ellos. Los chicos no responden en la escuela y permanecen en su casa. El miedo es tal que no pueden concentrarse en nada.

   Faiza al-Arji visitó Bagdad por última vez en noviembre. Se quedó solo una semana pues sus amigas le dijeron que debía irse, que acechaban los peligros en la ciudad.

   Una noche, cenando con unas amigas, se sorprendió de ver cómo disfrutaban en medio de tantas tribulaciones. “La vida sigue, no podemos entregarnos’’, le dijeron.

   Al-Arji decidió que no podía más hace mucho tiempo y es una de 700.000 iraquíes que viven en Jordania. Otro millón de iraquíes emigró a Siria, el Líbano y otras naciones.

   Al-Arji es afortunada. Ella y su esposo son ingenieros civiles, tienen dinero y pueden darse el lujo de vivir en una ciudad cara como Amán.

   Pero jamás pensó que emigraría. Soportó muchas cosas, hasta que un día fue secuestrado uno de sus tres hijos “porque tenía barba’’ y lo consideraron un terrorista. Pagó un rescate de 20.000 dólares y se fue del país con su familia.

   Una tía que se quedó murió el año pasado cuando un misil cayó cerca de su casa, mientras ella estaba en el jardín.

   “Es un infierno, una zona de guerra. (Bagdad) ya no es una ciudad’’, se lamentó Al-Arji.

   “Una no puede caminar por la calle. No puede comprar un libro. No se puede hacer nada. La vida no tiene sentido all풒.

 

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Matan 60 chiítas en combates Diwaniya

DIWANIYA, Irak (AFP).- Más de 60 milicianos chiítas murieron o fueron capturados en Diwaniya (a 180 km al sur de Bagdad) durante los violentos combates mantenidos desde el viernes con tropas iraquíes y estadounidenses, anunciaron este lunes fuentes militares de la fuerza multinacional en Irak.

Los soldados iraquíes y de la coalición “mataron o capturaron a más de 60 terroristas”, afirmó el general polaco Pawel Lamla, comandante de la fuerza multinacional en ese sector.

Unos 3.300 soldados estadounidenses e iraquíes empezaron a entrar en Diwaniya el viernes y se enfrentaron en el centro de la ciudad con milicianos chiitas, en su mayor parte miembros del Ejército de Mahdi, la milicia del líder radical chiita Moqtada Sadr, según el coronel norteamericano Michael Garrett.

“Nosotros creemos que están relacionados con el Ejército de Mahdi. Ignoro si se trata de un grupo disidente o hasta qué punto son leales a la citada milicia. Esto parece una resistencia organizada”, señaló el coronel.   Las autoridades militares de Estados Unidos señalaron que el objetivo de la operación, bautizada como “Águila Negra”, es devolver el control de la ciudad al gobierno iraquí.  Según los mandos estadounidenses, las tropas iraquíes y norteamericanas han cumplido hasta ahora “entre el 60 y el 70% de su objetivo”.

En 2006, Diwaniya fue ya campo de batalla entre milicias chiitas rivales, que se disputaban la supremacía en el área.

El general iraquí Othman Ali Farhood informó de que algunos de los capturados llevaban documentación falsa.

“Algunos llevaban nueve o diez carnés de identidad o pasaportes”, aseguró, al precisar que uno de los capturados puede ser de nacionalidad palestina.

   Farhood explicó que en Irak, mucha gente lleva “dos carnés distintos en dos provincias, y hasta tres o cuatro, de diferentes ministerios” para su propia seguridad, debido a las acciones sectarias de escuadrones de la muerte.

   Garrett añadió que todos los detenidos eran iraquíes, la mayoría oriundos de la propia Diwaniya.

   Por su parte, el polaco Lamla recordó que la operación “Águila Negra” es una prolongación del plan de seguridad para Bagdad.

   “El nuevo plan de seguridad comenzó en Bagdad, pero se trata de un plan nacional”, explicó.

   Desde que comenzó a aplicarse el plan de seguridad para Bagdad, el 14 de febrero, los milicianos del Ejército de Mahdi desaparecieron de las calles de la capital iraquí.

Atentados dejan 6 muertos

Bagdad (EFE).– Al menos seis personas murieron y otras 15 resultaron heridas ayer en un atentado con coche bomba y sendos ataques en Bagdad y al norte de la capital, informaron fuentes de los cuerpos de seguridad.

Según su relato, tres civiles perdieron la vida y otros cuatro están heridos por el estallido del coche bomba en un complejo comercial del centro de la ciudad de Al Meqdadiya, ubicada en las proximidades de Baquba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad.

La explosión causó daños de consideración en varias tiendas, dijeron las fuentes, que recordaron que Al Meqdadiya esta situada en provincia de Diyala, una de las zonas donde se muestra muy activa la resistencia árabe suní, así como grupos armados afines a la organización terrorista Al Qaeda.

Asimismo, una mujer y un hombre fueron acribillados y quemados por desconocidos en el barrio de Al Tahrir, en el noreste de la ciudad de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, revelaron las fuentes, que dijeron desconocer la causa de ese ataque.

   La cuarta víctima mortal se produjo en el barrio de Abu Dechir, en el sur de Bagdad, al estallar varios proyectiles de mortero que impactaron en una vivienda, según reveló un portavoz policial, que agregó que ese ataque dejó también una persona herida.

   Otros dos ataques perpetrados con morteros en el oeste y sur de la capital dejaron una persona herida y daños materiales.

   Estos ataques coinciden hoy con la conmemoración del cuarto aniversario de la caída de Bagdad tras la invasión y ocupación de Irak por una coalición militar anglo-estadounidense. Con este motivo, el gobierno iraquí ha intensificado las medidas de seguridad en todo el país.

 

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Chiítas protestan contra EU

NAYAF, Irak (AFP).- Cientos de miles de chiitas gritaron ayer “¡No a Estados Unidos!” en una manifestación en Nayaf, al sur de Bagdad, convocados por el movimiento del líder radical chiita Moqtada Sadr con motivo del cuarto aniversario de la caída del régimen de Saddam Hussein.

La multitud se citó de mañana en Kufa para dirigirse después a la vecina ciudad santa de Nayaf (a 160 km al sur de Bagdad). Los manifestantes se dispersaron por la tarde.

“¡No, no a Estados Unidos. Sí, sí a la libertad!”, “Moriremos, pero no abandonaremos”, fueron los eslóganes más coreados, al tiempo que se quemaban banderas estadounidenses.

Además, muchas pancartas rezaban lemas contra Estados Unidos y su presidente, George W. Bush, como “¡Abajo Bush!, ¡Abajo Estados Unidos!”.

Imágenes tomadas desde un helicóptero por el canal público de televisión  Iraqia mostraron una marea humana con miles de banderas iraquíes. En algunos lugares, banderas estadounidenses e israelíes fueron pintadas en el suelo para ser pisoteadas por la muchedumbre.

“En cuatro años de ocupación, nuestros hijos fueron asesinados y nuestras mujeres se quedaron viudas”, explicó Ahmed al Mayahie, de 39 años, que había acudido a la concentración desde su ciudad, Basora (550 km al sur de Bagdad).

“El ocupante dice que Irak fue liberado. ¿Qué libertad? ¿Qué liberación? Sólo hay destrucción. No queremos su liberación. Les pedimos que abandonen nuestra tierra”, añadió.

Durante la protesta, los organizadores distribuyeron octavillas en las que se leía: “Estos cuatro años de ocupación no nos aportaron nada más que la humillación y las molestias diarias”.

Por su parte, el contraalmirante estadounidense Mark Fox afirmó en una conferencia de prensa en Bagdad que estos cuatro años estuvieron marcados por “avances sustanciales”, si bien reconoció que “también fueron decepcionantes, frustrantes y cada vez más peligrosos en numerosas partes del país”.

   Preguntado por la manifestación de Nayaf y el rechazo a Estados Unidos de los manifestantes, el militar se limitó a decir que fue “una manifestación pacífica, que es el signo de una sociedad democrática”.

   En previsión de violencias, las autoridades habían tomado medidas especiales de seguridad coordinadamente con el movimiento de Moqtada Sadr.

   “Después de cuatro años de ocupación, en Irak no hay más que sangre derramada, pero no hay servicios públicos ni agua”, dijo el diputado sadrista, Nasser al Rubaie, que acudió a la manifestación, al igual que varios religiosos sunitas, invitados por los chiitas.

   Moqtada Sadr, cuya eventual presencia era una de las grandes incógnitas del día, finalmente no apareció.

   Según el ejército de Estados Unidos, el líder chiita, que no ha sido visto en público desde hace varios meses, se refugió en Irán. Esta afirmación fue desmentida tanto por el movimiento sadrista como por Teherán.

   Moqtada Sadr, un feroz crítico de los estadounidenses, tiene 32 diputados del total de 275 del Parlamento iraquí y también seis ministerios en el gobierno de unión nacional con el que Estados Unidos trabaja permanentemente.

   Mientras tanto en Bagdad se impuso un toque de queda de 24 horas a la circulación automovilística debido al aniversario de la caída del régimen de Saddam Hussein, que ahora es fiesta nacional cada 9 de abril.

   No obstante, en Dura, en el sur de la capital, una persona resultó muerta y dos más heridas por la caída de un obús de mortero.

   Asimismo, fuentes militares de la coalición informaron este lunes que unos 60 milicianos chiitas murieron o fueron capturados en Diwaniya (a 180 km al sur de Bagdad) durante unos violentos combates mantenidos desde el viernes con tropas iraquíes y estadounidenses.