Bajando las tasas de interés 
La necesidad mundial de bajar las tasas de interés

Los bancos centrales en las economías de hoy se enfrentan a un duro dilema: si suben las tasas atacarán la inflación, pero restringirán el crecimiento; si las bajan privilegiarán al crecimiento pero posibilitarán la inflación. El problema es que mantener las tasas o subirlas para frenar la escalada de los precios en un contexto de desaceleración económica como el actual se arriesgan a estrangular la actividad económica. Hoy, el crecimiento económico se frena y los precios suben cada vez con más fuerza. Algunos economistas hablan de que podríamos enfrentarnos a un período de estanflación. Lo que sí es claro es que los bancos centrales han preferido flexibilizar la política monetaria bajando las tasas para reactivar los niveles de liquidez y del crédito. No obstante, una política monetaria flexible no carece de peligros. Al reducir radicalmente las tasas de interés se evita una recesión más profunda al mismo tiempo de que se evita el riesgo de la deflación. Pero muchas veces esto se logra al precio de alentar un endeudamiento cada vez mayor de los consumidores y de impedir el crecimiento, cuando las tasas eventualmente tengan que subir.

 

Los mercados reconocen que el crecimiento global se está enfriando y, como lo peor aún no está por venir, los bancos centrales deberán seguir bajando sus tasas de interés y flexibilizando sus políticas monetarias. Pero esto ocasiona que exista por tanto también un temor a la inflación. En los ciclos anteriores, los bancos centrales habitualmente incrementaban las tasas dentro del período de dos años después de la finalización de la recesión. Técnicamente, la recesión americana concluyó en noviembre de 2001. Pero este ciclo económico no es típico. A raíz de una “resaca” post-burbuja, la recuperación de los Estados Unidos ha sido la más lenta de los últimos tiempos. El empleo aumentó, en promedio, 4% en los dos primeros años de las recuperaciones precedentes pero, desde noviembre de 2001, el empleo en los Estados Unidos ha continuado cayendo.

 

La flexibilización mundial.  La Reserva Federal (FED) estadounidense ha iniciado en su país intensas discusiones en torno a la aplicación de las mejores vías de su política monetaria en medio de la crisis económica recesiva que actualmente sufre. Los analistas, sin embargo, consideran que con las tasas de interés principales cercanas a cero por ciento las opciones son muy pocas. Se espera que el Comité de Mercado Abierto de la Reserva anuncie su decisión sobre los tipos de interés a corto plazo, aunque no hay proyecciones de que estos bajen más de entre cero y 0.25%. La reunión coincide con el plan de la FED de comenzar a tomar solicitudes para la primera partida de préstamos dentro de un programa del presidente Barack Obama para facilitar el crédito a los consumidores y las empresas pequeñas. Alrededor de US$200 mil millones  serán distribuidos como parte de esta iniciativa para revitalizar el sector crediticio, aunque según la propia Reserva pueden ascender a un billón (millón de millones). Asimismo creen algunos que el banco central puede encaminarse a una compra directa de bonos del Tesoro a fin de bajar los costos de los préstamos y estimular la economía, pero no es un criterio compartido por la mayoría.

En la zona del euro son aplicables razonamientos similares. El “alivio espontáneo” de la inflación y los malos augurios que hablan del primer crecimiento negativo de la historia de la Euro-zona en 2009, animaron al Banco Central Europeo (BCE) a cerrar 2008 con marcas económicas ante la rebaja de los tipos de interés en 0.75 puntos porcentuales, la mayor de su historia. Con esta decisión, que el presidente del BCE anunció que los tipos de interés para la concesión de créditos con dinero del banco pasaron del 3.25 al 2.5%. Por lo tanto, los mercados financieros todavía esperan que las tasas de interés bajen un poco más. Pero datos recientes sugieren que la recuperación económica europea está en marcha, de manera que los mercados están actualmente apostando a que el BCE podría comenzar a incrementar las tasas sólo a principios de 2010. Ello seguramente sería prematuro si, como esperan muchos expertos en proyecciones, la inflación desciende el próximo año. Gran parte dependerá del euro. Si el euro sigue trepando, en términos ponderados según el comercio exterior, entorpeciendo el crecimiento y contribuyendo a dominar la inflación, entonces sería más probable un recorte que un aumento de las tasas de interés. Por su parte, la fuerte caída de la demanda agregada y del empleo en los Estados Unidos ha impactado de manera negativa a la economías de América Latina y el Caribe, las cuales generalmente  exportan entre el 50% y el 80% de sus productos al país vecino. Por ello, después de pasar un buen tiempo aplicando políticas monetarias restrictivas, la mayor parte de las economías latinoamericanas han acordado hoy reducir sus tasas de interés. La flexibilización monetaria se ha dejado sentir sobre todo en los últimos dos meses tras experimentarse la caída estrepitosa en los niveles de inflación, y por la continua amenaza recesiva. Por eso, si bien los bancos centrales han aplicado una fuerte reducción a las tasas de interés para reactivar la economía, en muchas economías no parece poder evitarse los efectos de un proceso inminentemente recesivo que se estima alcance proporciones de entre un 0.5 y un 1% del PIB. Así, aunque el desempleo aumenta también, se teme que en la temporada invernal pueda llegar a superar al 10%. Muchos gobiernos no vislumbran una recesión y confían en una recuperación.

 

Economía dominicana.  Desde comienzo de año, el Banco Central de la República Dominicana ha venido sosteniendo que, con la reducción de las tasas de interés, el banco ha querido enviar una señal de que su política monetaria continuara siendo flexible en los próximos meses. En ese sentido, la flexibilización monetaria y los actuales cambios en la tasas de interés están condicionadas por el comportamiento de los principales determinantes de la inflación, la cual concluyó en diciembre de 2008 en 4.52%, por debajo de la meta establecida en el Programa Monetario de 2008.

 

El Banco Central ha dado a entender en sus comunicados de prensa que, como parte esencial de  la instrumentación de su política monetaria utiliza hoy día dos tipos de tasas de interés para regular las actividades monetarias a nivel nacional. Una es la tasa de interés de los depósitos remunerados de corto plazo, conocida como tasa de interés “overnight”. Explica que esta tasa representa la remuneración de los depósitos excedentes que tienen las instituciones financieras en el Banco Central, los cuales reflejan el costo del dinero para la institución monetaria. La otra es la llamada tasa de interés “lombarda”, la cual constituye la tasa de interés máxima que se cobra por los préstamos de corto plazo que el Banco Central aplica a las instituciones financieras.

 

 

En el contexto externo, la economía mundial continúa atravesando la coyuntura de reducción de precios del petróleo y de otros bienes básicos y materias primas. Adicionalmente, cifras recientes muestran que Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, se encuentra atravesando un proceso recesivo.

En un esfuerzo por moderar la recesión que le afecta, Estados Unidos ha seguido aplicando políticas de estímulo al sector real, como es la reciente reducción de la tasa de fondos federales por parte de la Reserva Federal a una banda entre 0 y 0.25%, lo cual influirá en el costo del dinero a nivel internacional. En la economía local, como ya hemos visto, esto se traduce en como menores tasas mensuales de inflación sobre grupos de bienes y servicios como el transporte y los alimentos y bebidas.

La cifra

15.59%

es la tasa promedio  de interés pagada a los depósitos bancarios en el país  entre 1988 y 2008 (10.4% en 2008). En cambio, la tasa de interés que se aplica a los préstamos ha promediado 26.96% en el mismo período (20.9% en 2008).

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El impacto

En una economía semi abierta como la dominicana, los estudios sobre los determinantes de las tasas de interés muestran que, al lado de la devaluación y las tasas externas, numerosos factores internos influyen sobre su nivel. Los más importantes son el déficit fiscal, las expectativas de inflación, el volumen de liquidez y, en general, el nivel de ahorro de la economía. En cuanto al problema fiscal, si bien el gobierno se esfuerza por restaurar unas finanzas públicas en equilibrio, lo cierto es que esto sólo es válido si nada más se toma en cuenta el flujo de caja (es decir la diferencia entre ingresos y gastos), ya que el sector público mantiene un déficit real a través del endeudamiento interno. Esta situación provoca presiones sobre el mercado cambiario, y para evitar un proceso de desestabilización, el Banco Central últimamente ha recurrido a adoptar medidas monetarias restrictivas.