Balaguer en desgracia con Trujillo en 1934: Las vicisitudes de un libro

Ni siquiera un funcionario de la sagacidad y prudencia del Dr. Joaquín Balaguer- capaz de transitar indemne por el filo de una navaja- pudo evitar ser víctima de las cortesanas y destructivas intrigas, hijas de la envidia y la rivalidad; de las “polillas palaciegas”- así las definía el bueno de Monseñor Nouel- que en todo tiempo medran en los entornos de los gobernantes como sierpes en las madrigueras.
Siendo un joven Secretario de Primera Clase de nuestra legación en España – en el año 1934 la misma no tenía aún categoría de Embajada- publica el Dr. Balaguer una obra titulada “Trujillo y su Obra, apuntes sobre la vida y la obra política de un Jefe de Estado”, libro que le produjo, aunque parezca paradójico, indecibles sinsabores que el consumado político- con la estoica inmutabilidad que le era connatural- definió en sus “Memorias de un Cortesano”, con pretensiones de atenuarlos- como “una pequeña tempestad”.
Tan pequeña fue la tempestad que dicha obra desapareció como por arte de magia. El tirano ordenó recogerla e incinerarla luego que algunos de sus áulicos, intrigantes de oficio, le señalaran – con la aviesa intención de indisponerle con el entonces joven diplomático y escritor- que la misma contenía laudatorios juicios sobre las dotes tribunicias del Lic. Rafael Estrella Ureña, otrora su aliado político y al momento de escribirse la obra en franca desgracia con el sátrapa.
Era a la sazón Ministro de nuestra Legación en España el destacado poeta Osvaldo Bazil al sustituir en dichas funciones al veterano político Don Elías Brache. Imposible resulta que cuando se hace referencia a este difícil episodio de la vida de Balaguer se omita el nombre del poeta Bazil, dado el hecho de que el autor tuvo a bien solicitarle un breve prólogo para su obra, que éste accedió a realizar sin mayores objeciones.
No obstante, al momento de ser requerido por el tirano y sus áulicos en torno a su papel de prologuista, no tuvo el más leve reparo en defenderse con aquella famosa expresión que ya ha devenido en clásica en los anales dominicanos: “Escribí prólogo mas no leí libro”.
Mentía burdamente el hábil diplomático, pues en la introducción a su prólogo afirmaba que: “…tócame en suerte tener entre mis manos un libro grato y justo, escrito por un distinguido compatriota, que desnuda en sus páginas la fe y la verdad para que luzcan íntegramente inmaculadas al sol de la justicia”.
Por las razones antes expuestas, el contenido de la referida obra estuvo durante mucho tiempo inaccesible a la curiosidad de los bibliófilos e intelectuales y estudiosos dominicanos. Así lo reconocía el destacado diplomático e intelectual Lic. Víctor Grimaldi cuando en su libro “Balaguer subiendo poder” afirmaba en 1989 que “… Este libro, casi siempre omitido en las listas de obras publicadas en las reseñas biográficas de Joaquín Balaguer, es la simiente que crece y nutre los discursos de la etapa trujillista de su pensamiento político. Desde 1934 se conoce una sola edición, y hasta el momento en que escribo estas notas el libro se reproduce en fotocopias”.
El autor de este artículo da fiel testimonio de la veracidad de lo afirmado por el Embajador Grimaldi y si hace unos años pude satisfacer la curiosidad bibliográfica de conocer su contenido, se debió a la proverbial generosidad intelectual del Dr. Víctor Gómez Bergés, quien poseedor de un ejemplar original de la misma en su rica biblioteca tuvo a bien cedernos una copia para documentar una investigación que en el momento realizábamos.
Hoy- como un nuevo fruto de la infatigable como prolífica labor historiográfica de nuestro fraterno amigo y connotado intelectual Cándido Gerón- contamos con la segunda edición de dicha obra y la primera que se realiza en la República Dominicana después de 82 años de su publicación, un rescate bibliográfico que le agradecemos muy sinceramente todos los amantes del libro dominicano.