Baní confirma la sentencia hostosiana

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FABIO R. HERRERA-MINIÑO
El pasado domingo 12 de los corrientes, más de ocho mil banilejos con sus amigos y relacionados, se dieron cita en la zona oeste del parque Mirador para celebrar el V Convite Banilejo, y en un ambiente de gran confraternidad, el calor de la amistad desbordó todos los estimados que se habían hecho para la ocasión, confirmando de esa manera la convicción que tuvo el profesor antillano Eugenio María de Hostos en 1888 cuando sentenció que Baní era una gran familia.

Respaldado por un día de un sol radiante, pero fresco, los banilejos, que comenzaron a llegar en grupos familiares, se desbordaron por el recinto que cubrió el evento, y ya para las tres de la tarde, una entusiasta multitud disfrutaba de los reencuentros de viejas amistades, algunos que no se veían desde cuando eran compañeros de aula en la escuela pública de Baní, o correteaban por las calles de su pueblo, o se bañaban en el río Baní, disfrutando de esa sana amistad de la adolescencia, que quedó grabada en el recuerdo de todos, y que ahora con los convites, se reviven tantas vivencias imborrables y forjadoras de una conducta, modelo para la comunidad dominicana.

Los banilejos, respaldados por importantes empresas comerciales como Induban y La Famosa, de raíces banilejas, y el apoyo insuperable de la Cervecería Nacional Dominicana y de otras empresas como Jucalin, Excelencias y Eventos, Diversiones sin Límites, etc, los asistentes del convite tuvieron el respaldo a sus muestras de cariño para disfrutar de alimentos y bebidas que gratificaron el encuentro, lleno de vivencias y de nostalgias por los amigos ya idos, algunos de ellos que ya habían asistido a los anteriores convites.

El Ayuntamiento de Baní le dio un sólido respaldo a la actividad cuando llevó a la Banda Municipal de Música, que con sus interpretaciones, cautivó a los asistentes que disfrutaron así de una de las pocas bandas musicales que todavía existen en el país y se mantienen activas, pero muy pocas con la calidad de la banileja, que tuvo el honor en ese día, que uno de sus antiguos directores, Amable Botello, condujo una de las piezas musicales que fue de gran agrado del público.

El evento sirvió de marco para que la filial en Santo Domingo de la Alianza Banileja, organizadora del evento, reconociera a una joven nativa de Baní, Karen Peña, que obtuvo el galardón más elevado en las competencias de Matemáticas, que a nivel nacional organizó la Secretaría de Educación y su ejemplo digno de ser imitado por las nuevas generaciones banilejas que una vez más han dado muestras de esa acendrada pasión por la cultura y la preparación académica.

Fue excelente la presentación del Ballet Folklórico de Turismo, de Kinito Méndez y con el grupo de decimeros naturales, denominados los chuineros, se llenó de alegría el ambiente con sus improvisaciones y pícaras expresiones que cautivaron a una muchedumbre ávida de saborear todo lo que significara algo de su Baní, en que las arepitas de burén fueron la nota sobresaliente del día con la demanda que tenían a sus preparadoras, muy ocupadas hasta la siete de la noche, por la solicitud de un público ávido para seguir degustando ese manjar típico de una región, que ha sabido sacarle provecho a las adversidades de la naturaleza, en donde la construcción de las regolas para llevar la escasa agua de los ríos a los sembradíos, representa la mejor referencia de la laboriosidad del banilejo.

Hubo muchas lágrimas en ojos, de hombres y mujeres, cuando se reencontraron con sus viejos amigos. También recuerdos de romances trastornados por distancia y el tiempo, saliendo a relucir aquellas vivencias en una nota de nostálgica recordación, máxime cuando de Estados Unidos llegaron tantos banilejos para disfrutar del encuentro, que es ya una institución que se celebra cada año en el mes de noviembre, en el marco de las celebraciones que se organizan para celebrar cada 21 de noviembre el día de la patrona de Baní, Nuestra Señora de Regla.

El comité organizador, integrado en su mayoría por un grupo de aquellas entusiastas jóvenes que disfrutaban de los conciertos de la Banda de Música cada domingo en el parque Marco A. Cabral, han reencontrado sus raíces y han volcado todas sus inquietudes comunitarias para buscar la integración de la raza y familia de una región que es ejemplo de constancia, disciplina, limpieza y trabajo. No son pocos los antropólogos que buscan los orígenes y motivos de cómo el banilejo posee ese sello de distinción, que los destaca en los medios donde se desenvuelven, y sobre todo, aquí en el país, con las pasiones desbordadas, desnaturalizando la naturaleza de la raza dominicana, quedando la banileja como el eslabón esencial para rescatar a la dominicanidad de su descalabro social y moral.