Baño de sangre en Bagdad
Mueren más de 160 en atentados barrio chiíta

http://hoy.com.do/image/article/329/460x390/0/CC826877-70CE-4511-BD27-26B9CBB51FA5.jpeg

BAGDAD (AP).- En el ataque más letal contra un enclave chií desde el comienzo de la guerra en Irak, presuntos milicianos suníes utilizaron ayer, jueves, cinco vehículos cargados con explosivos y dos proyectiles de morteros para matar a por lo menos 160 personas y herir a 257 en el vecindario de Ciudad Sadr, dijo la policía.

Los chiíes respondieron de manera casi inmediata, lanzando al menos 10 proyectiles de mortero contra la mezquita Abu Hanifa de Azamiya, la más sagrada para la etnia suní en Bagdad, matando a una persona y lesionando a por lo menos 14. El ataque dejó un hueco de un metro en la cúpula y causó daños severos en el interior del edificio.

Otros ocho proyectiles de mortero también cayeron en la Asociación de Eruditos Musulmanes, la organización suní más importante del país. La policía dijo que no se registraron lesionados.

A partir de las 15:10, tres atacantes suicidas hicieron estallar sus vehículos cargados de explosivos en Ciudad Sadr, uno tras otro, con 15 minutos de intervalo. Los blancos fueron el mercado Jamila y al-Hay, y la plaza al-Shahidein. Al mismo tiempo, dos proyectiles de mortero cayeron en las plazas al-Shahidein y Mudhaffar del mismo vecindario, expresó la policía.

Otros dos vehículos cargados de explosivos, y que se hallaban estacionados en la zona, estallaron en ese lapso, uno en el borde de Ciudad Sadr y otro detrás de la oficina principal del clérigo antiestadounidense Muqtada al-Sadr, líder del Ejército Mahdi, una poderosa milicia chií. Un sexto automóvil cargado de explosivos fue localizado a tiempo y detonado por un comando de la policía, dijo el coronel de la policía Hassan Challoub.

Challoub señaló que en los ataques coordinados murieron 160 iraquíes y 257 quedaron heridos.

El general de brigada Abdul-Karim Jalaf, portavoz del Ministerio del Interior, declaró al canal de televisión estatal Iraqiya que además de los vehículos que explotaron, la policía detuvo a un atacante suicida que planeaba detonar su automóvil, y que otros tres se hallaban prófugos. Ofreció los números de las matrículas de cada uno de los vehículos y pidió a la población que informara a las autoridades si los veía.

Mientras las explosiones cubrían la zona del noroeste de la capital con inmensas nubes de humo negro y dejaban las calles cubiertas con cadáveres calcinados y sangre, residentes furiosos y milicianos chiíes salieron a las calles y efectuaron disparos al aire. Poco después del ataque, milicianos del Ejército Mahdi rodearon el área y establecieron puestos de control y barricadas.

El gobierno impuso un toque de queda en Bagdad a partir de las 8.00 de la noche. Las autoridades dijeron que todas las personas y vehículos debían permanecer en sus casas hasta nuevo aviso. Además, las autoridades mantuvieron un encuentro de emergencia en la casa del líder chií Abdul-Aziz al-Hakim, al que asistieron el presidente curdo Jalal Talabani, el vicepresidente suní Tariq al-Hashimi y el embajador estadounidense Zalmay Jalilzad, dijo un consejero de al-Hakim.