¡Barbaridades antihistóricas!

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FRANCISCO ALVAREZ CASTELLANOS
Con el afán de perpetuar la memoria de personajes ya fallecidos, lo merezcan o no, se están cometiendo lo que yo llamo “barbaridades antihistóricas”.

Un grupo de ciudadanos ha pedido que se le cambie el nombre al Centro Olímpico, y se le ponga el de Ulises García Saleta “Wiche”.

El homenaje “post morten” hubiera sido justísimo… pero no lo es. Es, repito, “una barbaridad antihistórica”. ¿ Por qué razón ? Sencillamente porque ese Centro Olímpico lleva el nombre de…¡ JUAN PABLO DUARTE, Padre de la Patria !  En casos como éste no se puede “desnudar” a uno para “vestir a otro”. Y mucho más si la víctima del “despojo” ha sido, es y lo será por siempre, el más grande dominicano de todos los tiempos.

Ese Centro Olímpico tiene espacios con nombres diversos. El pabellón donde se juega baloncesto, por ejemplo, lleva el nombre de Virgilio Travieso Soto, y el área de atletismo fue bautizado con el nombre de Félix Sánchez, el único atleta dominicano que ha ganado una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos mundiales (los celebrados en Atenas).

Esa idea surgió de una sola cabeza, y me gustaría saber a quién pertenece la misma, porque  bien podría hacer alguien para quien las palabras “patria”, “independencia”, “patriotismo” no tengan ningún significado.

Busquemos un área apropiada dentro del Centro Olímpico y, si no hay ninguna, pues vamos a crearla, ya que espacio suficiente hay y démosles el nombre de “Ulises García Saleta”, pero, ¡ por Dios !, respetemos la memoria de aquellos que nos dieron patria y nacionalidad.

Y este tema me trajo a la memoria otro similar, pero multiplicado por dos.

¿ Cuáles eventos fueron y son los más importantes para nuestro país ? Pues la Independencia, en el 1844, y la Restauración, en el 1865. Nada se puede comparar con ambos acontecimientos gracias a los cuales tenemos un país libre y soberano.

Sin embargo, en La Vega Real se cometió hace algún tiempo una doble “barbaridad antihistórica”.

A la calle Restauración, la principal de la ciudad, se le quitó su nombre y se le puso el de don Antonio Guzmán Fernández, vegano y ex-presidente de la República. Pero, además, la calle Independencia perdió su nombre y ahora se llama Juan Bosch, también vegano y también ex-presidente de la República, además de ser uno de los mejores cuentistas de toda América hispana.

Ambos, don Antonio (pariente mío, por cierto, cosa que me enorgullece), y don Juan (a quien conocí cuando era un niño, ya que acostumbraba, cuando salía de su trabajo en La Vega, esperar el “torpedo” (especie de “voladora” producto de la segunda guerra mundial), en mi casa, donde cenó en numerosas ocasiones, merecen respeto a su memoria.

Tanto don Antonio como don Juan son merecedores de todos los homenajes posibles. Pero así como digo esto, aseguro que la Independencia y la Restauración están por encima de todo. Y pido formalmente al Ayuntamiento de La Vega Real devolver el nombre a las dos calles citadas, en un acto público de desagravio a los Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, y buscar dos de las más importantes calles de la ciudad y bautizarlas con los nombres de Antonio Guzmán Fernández y Juan Bosch.

No estoy desmeritando a nadie, pero si lo hiciera fuera a aquellos que, sin tomar en cuenta nuestra Historia Patria, han puesto en un lugar secundario la Independencia y la Restauración.

Vamos a ver si en los ediles, si en el pueblo vegano en general, existe el respeto debido a dos acciones que nos dieron el derecho de tener patria y de llamarnos dominicanos.   Finalmente, el hecho de que entienda que Duarte no merece el despojo de que se le quiere hacer objeto, no me convierte en un “farsante disfrazado de patriota”. Solo en un dominicano que conoce a fondo nuestra historia… ¡y la respeta!