Barreras macroeconómicas a la reelección

El 10 de mayo del 2003, antes de la famosa comparecencia del Gobernador Malkun sobre el caso Baninter, antes de conocerse la magnitud del agujero y antes de sospechar que lo peor estaba por pasar, publicamos un artículo en este periódico bajo el título “Obstáculos macroeconómicos a la reelección”, donde planteamos, entre otros análisis:

“Una devaluación de 36% entre septiembre y marzo de este año, por cierto la mayor en el menor tiempo en toda la historia monetaria del país, unido a una inflación proyectada de dos dígitos para este año, más tasas activas de interés superiores al 40%, constituyen serios obstáculos para impulsar un proyecto dirigido a que las mayorías decidan votar otra vez por Hipólito Mejía y su equipo del PPH”.

Pero si la devaluación, la inflación y las altas tasas de interés no son suficientes, agréguese a ello el impacto monetario y fiscal y proveniente de la intervención de BANINTER por parte del Banco Central y las emisiones dirigidas a responder a los depositantes del banco número dos del país y del número uno si se suman las operaciones del banco real y el virtual”.

A mayo del 2003 el problema Baninter era manejable, siempre y cuando las autoridades hubiesen cumplido estrictamente con la Ley Monetaria, devolviendo hasta 500 mil pesos o aplicando la formula Uruguay cuando quebraron los dos primeros bancos de esa nación: devolución de los depósitos de ahorros, de las cuentas corrientes y congelación por dos años de los certificados de depósitos a las tasas vigentes en el mercado, que por cierto eran inferiores en 10 puntos porcentuales a los intereses pagados por Baninter. Una fórmula de ese tipo habría reducido el salvamento a una cifra manejable inferior a los 20 mil millones de pesos y el impacto, en término del déficit cuasi fiscal y la devaluación, no seria de la magnitud actual que se ha tragado a la clase media, ensanchado la banda de la pobreza extrema y además obligará a varios años de austeridad, superávit presupuestarios y sacrificios para eliminar las causas monetarias de esta crisis.

En marzo del 2003 el financiamiento interno ascendía a RD$9,204 millones (de los cuales el 93% eran adelantos y redescuentos a Baninter); los certificados emitidos para neutralizar los adelantos y redescuentos llegaron a RD$7,345 millones, mientras la tasa de cambio cerraba ese mes al 23.96×1. El escenario estaba preparado para la mayor hemorragia monetaria en la historia del peso dominicano y en abril el financiamiento saltaba a RD$38,375 millones (317% en un solo mes), los valores en circulación (certificados de participación del BC) ascendían a RD$28,890, brecha que se manifestaba en un aumento de RD$7,894 millones en la emisión monetaria. Para cuando publicamos el citado artículo los mercados cambiarios no habían recibido el impacto de esta emisión y apenas la tasa aumentó cien puntos para llegar al 25×1.

Del 10 de mayo del 2003 a la fecha quebraron dos entidades en adición a Baninter, el gobierno suscribió un acuerdo Stand By con el FMI, violó la mayoría de los topes rompiéndose el acuerdo a la primera revisión, se renovó en febrero de este año, pero la hemorragia monetaria no se ha detenido, como tampoco la inflación y la inestabilidad cambiaria.

La candidatura del agrónomo Hipólito Mejía enfrentaba a mayo del año pasado una difícil situación debido a una inflación acumulada de 20% en relación al pico de la popularidad expresada en las urnas el 16 de mayo del 2002, y la tasa de cambio había aumentado de 17.76 al 25×1; sin embargo, esas cifras se quedaron cortas frente a los resultados presentes, es decir, apenas a seis semanas de las elecciones presidenciales. Diez meses después de que publicamos “Obstáculos macroeconómicos a la reelección” (sin entrar en detalle con los obstáculos en su propio partido), la situación ha empeorado con una moneda más devaluada, mayores índices de inflación y, por supuesto, descalabro en los niveles de ingreso y calidad de vida de las mayorías en la misma proporción.

El financiamiento interno, en lenguaje llano el salvamento de los grandes depositantes de Baninter así como el suspenso en el pago de los grandes deudores, ascendió el 12 de mayo de este año (último dato publicado al escribir este artículo) a RD$108,503 millones, 183% más que en mayo pasado, los certificados superaban los RD$67 mil millones; entretanto, la emisión monetaria llegó a los RD$73,393 millones, superior en 39%, y, por supuesto, este incremento sin precedentes en los agregados monetarios se ha manifestado en estos diez meses en una inflación acumulada de 58.15% y un aumento de la tasa de cambio desde 25 al 45×1.

Si a mayo del pasado año existían serios obstáculos macroeconómicos a la reelección, diez meses después, independientemiente de la “reunificación” del PRD y la puesta en marcha de la maquinaria electoral del PPH al calor de la utilización de los recursos del Estado, existen barreras aparentemente insalvables para mercadear un proyecto continuista en un escenario donde la inflación acumulada desde el 16 de mayo del 2002 se aproxima al 100% y el valor del peso se redujo casi a la tercera parte, llevándose de encuentro la capacidad de compra, la calidad de vida y las esperanzas de las mayorías.