Barrios reclaman a PN patrullajes nocturnos

POR GERMAN MARTE
Varias veces al día, sin importar la hora, en los barrios de la zona norte se producen enfrenamientos entre pandillas, tiroteos, robos y asaltos, y aunque algunos moradores afirman que la situación mejoró un poco, tras el inicio de la policial “Operación Paloma”, otros quieren “salir corriendo”, pero no encuentran cómo.

Residentes en barrios a los que se les denomina “calientes” reclaman que la policía mantenga e intensifique el patrullaje, que no se limite a recorrer las peligrosas calles durante el día, sino que también lo haga por las noches.

Los planteamientos los hacen residentes en Los Guandules, Gualey, Espaillat, La Ciénaga, Las Cañitas y otros sectores populosos de la zona norte del Distrito Nacional.

“Anteanoche hubo un enfrentamiento ahí en la esquina y dos personas que estaban vendiendo chimichurris fueron heridas. Eso es cotidiano. Al mediodía, en la tarde, en la noche. Ya a las seis de la tarde la gente no quiere salir (por temor)”, expresó Grisel Nieves, de la Iglesia Asamblea de Dios El Pesebre, quien afirma que en muchos casos las pandillas están integradas por menores.

SALIR CORRIENDO

En el barrio Los Guandules hay muchas familias que quisieran salir corriendo de allí debido al auge de la delincuencia, pero la falta de recursos los mantiene atados al lugar; su única esperanza es que las autoridades frenen a los delincuentes que ya se han impuesto en este otrora tranquilo y laborioso barrio próximo al río Ozama.

“En verdad la situación de Los Guandules es crítica, porque hay mucha delincuencia, se mueve demasiada drogas, violencia, bandas de atracadores que se enfrentan unos a otros”, expresa Saviñón.

Explicó que hay una banda de Gualey, integrada por menores de edad, que pasa casi a  Los Guandules a partir de las once de la noche, “son atracadores armados de pistolas que atracan a todo el que vean, quitan celulares, hacen lo que sea, incluso matan gente. Por mi casa mataron un muchacho hace unos meses”.

“Queremos salir corriendo, pero los recursos no nos dejan; hay muchas personas que sí han podido y se han ido del lugar, pero hay otros que no y tenemos que aguantar la situación”, expresa con desesperanza la joven mujer.

Sin embargo, dijo que en los últimos días ha visto “algunos guardias” patrullando por el sector y con eso “los tígueres” se han tranquilizado un poquito, pero observa que las patrullas casi no se ven de noche.

Señaló que el operativo antidelincuencia que lleva a cabo la Policía en los barrios que están en la ribera del Ozama es muy positivo, pero advirtió que los agentes no lograrán parar la delincuencia porque esto sólo puede hacer Cristo.

EN LAS CAÑITAS

Angelys Masiel Perdomo es una niña de apenas 12 años, define como “una zozobra” la situación que viven los barrios marginados de la zona norte de la capital dominicana.

“Yo, que vivo ahí en Las Cañitas, lo puedo decir: es una zozobra, completamente. Ya la gente está que no aguanta”, expresó la niña luego de participar en una marcha por la paz organizada por la Iglesia Asamblea de Dios El Pesebre, del ensanche Espaillat.

Angelys Masiel dijo que los niños del sector se sienten amenazados por las frecuentes riñas que se producen en el barrio. Asimismo, sus padres rehúsan dejarle salir de noche por temor a que le ocurra algo.

PACIENCIA… ¿PACIENCIA?

El gobierno ha pedido a la población que tenga paciencia ante el auge de la delincuencia y pidió a la gente que espere el resultado de Plan de Seguridad Democrática puesto en ejecución para frenar el flagelo.

“¿Paciencia en qué sentido? Tú no puedes tener paciencia cuando los barrios son azotados de una manera tan brutal. Esto no es cuestión de paciencia, sino de actuar”, expresó el diseñador Jorge Alpérez, del ensanche Espaillat.

Sostuvo que los agentes de la Policía sólo se presentan a los lugares cuando ya ha ocurrido algún problema, no antes, pero en su opinión el patrullaje debe ser permanente.

 En cambio, Juan Francisco Rincón, yaniquequero, afirmó que en los últimos días se ha visto más la presencia de los agentes, sin embargo, observó que los ladrones son “oportunistas” y aprovechan que la patrulla se marche para entonces robar, por eso, consideró, la vigilancia debe ser permanente.

Mientras que Willy Rivera, afirmó que la delincuencia tiene arropados a los barrios de la zona norte al punto de que la gente teme salir a las calles a partir de las ocho de la noche, porque ya a esa hora los tígueres son los que mandan en las calles.

Manifestó que más que pedirle paciencia a la población el gobierno debe tomar medidas efectivas contra los delincuentes.

En iguales términos se expresaron Juana Pérez y Andrés Manuel de Gualey, quienes afirmaron que el aumento de la delincuencia en ese barrio es tal que la gente ya no sabe qué hacer, porque el tigueraje nunca se acaba.

LADRONES BARATOS

En verdad en barrios hay ladrones bastante “baratos” que roban incluso a los chiriperos del mismo barrio.

“Son unos ladrones bastante baratos que pudieran pagar caro, porque qué pueden quitarnos a nosotros”, expresó Ignacio Javier, mientras reparaba una de las redes con las que se gana la vida pescando.

Residente en La Ciénaga durante más de 36 años, Javier dijo que la delincuencia ha llegado a tal extremo que los ladrones atracan a cualquier hora del día, hasta las dos de la tarde, “y eso no es justo”.

Consideró que el patrullaje policial sería más efectivo si se hace de seis de la tarde a seis de la mañana.

Manifestó que así como se hizo un operativo en Guachupita se debe hacer en todos los barrios de la orilla del río.

Su vecina Yahaira Ventura afirmó que los residentes en empobrecido sector no se atreven a salir a la calle con nada de valor encima por miedo a ser asaltados, y no se atreven a salir tarde por temor a ser asaltados.

PATRULLANDO EL RÍO

La mayoría de los residentes en los barrios próximos al río Ozama que fueron consultados saludaron la decisión de la Policía Nacional de patrullar en lanchas el río por considerar que la medida puede contribuir a frenar la delincuencia.