Basura a lo largo de 7 kilómetros

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POR LLENNIS JIMÉNEZ
La avenida Independencia tiene siete kilómetros repletos de basura dispersa frente a residenciales, sectores pobres, clínicas, negocios de comida, centros educativos, paradas de vehículos y oficinas empresariales.

El Centro Médico Miramar, la clínica McKinney, los centros odontológicos Real y del doctor Danilo, así como el Centro Óptico Cristiano y la Clínica Veterinaria Metropolitana, todos situados entre los kilómetros ocho y siete de la Independencia, están afectados con tres vertederos que contaminan el ambiente y se han convertido en criaderos de moscas, cucarachas y ratones.

La sala de emergencia del Centro Médico Miramar está ubicada frente a un gran vertedero de basura que por años funciona en la calle 16, próximo al barrio Enriquillo, y cuyo hedor obliga a los transeúntes a cambiar de dirección o a atravesarlo lo más rápido posible. Ramón Bello, residente en el sector, dijo que desaprensivos del sector Enriquillo usan la basura “como arma para protesta” y que la riegan por doquier ante cualquier movilización de repudio a las rutas del transporte o a la Policía Nacional.

Los vertederos ocupan las aceras, isleta central de la avenida y a veces parte del pavimento.

Frente al Hogar de Ancianos San Francisco de Asis, en el kilómetro 11 de la avenida Independencia, conocida como la carretera Sánchez, fue abierto un depósito de basura, junto a una pared en la que hay un letrero del Ayuntamiento del Distrito Nacional, que advierte “no tirar basura”.

El médico Antonio de los Santos advirtió que el mal olor, las moscas y la contaminación propias de la basura amenazan con deteriorar la salud de la gente, causando trastornos en las vías respiratorias. “La basura jamas debe ponerse en el medio de una calle y de eso debe concientizarse a la comunidad, porque no hay una educación comunitaria”.

Reconoció que el Ayuntamiento ha hecho esfuerzos por controlar los botaderos de basura, para lo que llegó a colocar policías municipales fijos en los vertederos, pero al cabo de un tiempo, la comunidad vuelve a tirar la basura. “Ellos alegan que los camiones no pasan por los frentes de sus casas”.

Precisó que los comerciantes de la zona y la junta de vecinos trataron de corregir el problema, pero no ha sido posible.

Los desperdicios domésticos también dificultan las labores docentes del reconocido Colegio San Gabriel y las del sector del mismo nombre, en el kilómetro diez y medio de la avenida Independencia, así como a su iglesia San Matías, en la esquina de la calle San Gabriel. La basura molesta a la farmacia O&D y a dos colmados ubicados en el área.

El problema de los desechos sólidos en esta importante vía comercial y residencial radica, según propietarios de negocios y viviendas, en el hecho de que los camiones recolectores de basura tiene varios meses que no penetran a las calles de los barrios, alegadamente por la carencia de equipos que tienen.

Un empleado de Ayuntamiento del área de limpieza certificó que se les informó que la falta de camiones es lo que provoca la raíz de la deficiencia en las jornadas de aseo.

La basura dispersa en la largo de esta vía del Distrito Nacional es frecuente en las entradas de sectores como El Atlántida; Invi y 16 de Agosto entre los kilómetro diez y diez  medio. Nordeza I, II y III; Corymar, Miramar, ubicados en los kilómetros nueve y ocho. Residencial Sandra II, Larimar y barrio San Miguel, en los kilómetros 11, ocho y ocho y medio respectivamente. En todos estos puntos operan colegios, cafeterías, heladerías, panaderías, restaurantes y tiendas misceláneas.

Residentes afirman que a pesar de que los camiones hacen una y dos rutas por día en la avenida, la Independencia permanece con mucha basura, debido a que el personal de limpieza no entra a los barrios, sino que solo se lleva la que encuentra amontonada en la vía pública. Señalan que en cuanto el camión circula, la gente saca la basura, lo que indica que no se trabaja con rutas y frecuencias y que la gente no tiene cultura para la disposición final de los desperdicios.

Ana Josefina Zabala, empleada de casa de familia, indicó que tienen varios meses cargando la basura a la calles, ya que los camiones no van al residencial Sandra II, donde viven decenas de familias en edificios. “Todo el que vive aquí bota la basura a la calle”.

Isabel Angeles, residente en la calle Primera del Atlantida, manifestó que en el sector tenían ayer 22 días sin ver un camión de limpieza.

Raúl Tejeda, propietario del colmado auto-servicio Tejeda, en el kilómetro nueve, manifestó que pasan la mayor parte del día con la basura en la calle, porque non dan abasto la cantidad de los equipos de aseo que les envían.

“Los camiones recolectores tienen como seis meses que no entran a los barrios y por eso las casas sacan la basura a la avenida”, agregó Ramón Taveras.

De su lado, Xiomara Araujo, propietaria de la casa número 89 parte atrás en la avenida Independencia, opinó: “Esa basura se la llevan dos veces al día y el lugar vuelve a llenarse. Las moscas no las aguantamos. Si hacen lo que antes, que los camiones entraban al barrio Enriquillo, no existieran vertederos en las calles”.