Batlle Logroño: nuevo director del Banco de Córneas de República Dominicana

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Con la energía de sus 30 años, Juan Francisco Batlle Logroño se propone transformar una vez más no sólo la forma de enseñar y ejercer la oftalmología en República Dominicana, como lo han hecho desde 1948 otros seis oftalmólogos en su familia, sino el abordaje nacional de un problema de salud pública: la donación de córneas.

Ambicioso pero centrado, preparado pero humilde y cargado de sueños, el joven se apoya en el legado de su abuelo, Oscar Batlle, primero en realizar un trasplante de córneas en el país; y en las enseñanzas quirúrgicas de su padre, Juan Francisco Batlle Pichardo, pionero mundial en el uso de membrana amniótica en cirugía ocular y en intervenir con éxito la catarata con el láser de Femtosegundo.

Batlle Logroño posee una estricta y avanzada formación como subespecialista en córneas y cirugía refractiva del Bascom Palmer Eye Institute, de Miami, mejor centro educativo y de atención oftalmológica de Estados Unidos durante 12 años consecutivos, donde fue un alumno aventajado del doctor William W. Culbertson, entre otros legendarios maestros.

El entrenamiento de 13 años iniciado en la Residencia Oftalmológica de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, le permite realizar trasplantes de córneas completos o parciales, cirugía refractiva y de cataratas con láser, colocar implantes intraoculares, intervenir tumores en la superficie del ojo y otros avanzados procedimientos quirúrgicos.

“Demostré con las recomendaciones de la Universidad de Tulane, así como con mi propio esfuerzo, que era capaz de salir airoso de un año de subespecialidad en el Bascom Palmer. Fue difícil, tenía que ver hasta 50 pacientes, de 7:00 de la mañana a 9:00 de la noche. Esas jornadas duras y sacrificadas me prepararon para todo lo que vendría. Fueron mi prueba de fuego”, refiere Batlle Logroño.

Y ser dominicano en Miami supuso una ventaja inesperada: la comunidad latina, formada fundamentalmente por cubanos, lo prefería porque hablaba su propio idioma y entendía su idiosincrasia: “Aunque tenía más trabajo que los demás residentes y veía el doble de pacientes, me llenaba de satisfacción que quisieran atenderse siempre conmigo”.

De vuelta al país. Batlle Logroño vuelve a República Dominicana dispuesto a modernizar el sistema de atención al paciente, a instaurar el récord electrónico de acceso a imágenes y estudios, a introducir el trasplante de córneas con el láser de Femtosegundo, a impulsar mejoras en la cantidad y la calidad de los trasplantes de tejido corneal y a establecer un servicio oftalmológico en la Zona Oriental.

De Batlle Pichardo, cofundador del hospital Elías Santana en Los Alcarrizos, hereda una enorme vocación de responsabilidad social, de servicio a los beneficiarios del Régimen Subsidiado y a quienes no tienen cómo pagar por la atención oftalmológica.

Por eso acude todos los miércoles en la mañana al hospital, donde interviene a pacientes de escasos recursos y entrena a oftalmólogos dominicanos y de otros países en técnicas quirúrgicas corneales: “Tengo muchas ideas para mejorar el programa, a fin de que los residentes puedan hacer las cosas bien desde que lleguen al quirófano”.

También acude los martes en la mañana a Centro Láser de la Zona Oriental, en donde desarrolla un programa electrónico de citas y de historias clínicas similar a modelos empleados en Estados Unidos y Europa. Los demás días trabaja en la sede principal, en el ensanche Naco.

Su mayor ambición es la de cambiar el imaginario social en torno a la donación de córneas para que no falte el tejido y ningún dominicano quede ciego por dicha causa, por lo que acaba de aceptar el nombramiento como director del Banco de Córneas de República Dominicana.

“Actualmente, el Banco de Córneas se ve en la necesidad de importar el 99 por ciento del tejido demandado en el país, principalmente desde Estados Unidos. Es una carga financiera que muchos dominicanos no pueden asumir y quedan ciegos por falta de trasplantes”, enfatiza.