Benedicto XVI aboga por unidad de los cristianos

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CIUDAD DEL VATICANO (AFP).- Benedicto XVI abogó el miércoles por la unidad de todos los cristianos y el diálogo con otras religiones en su primera misa como Papa, en la que confirmó su intención de seguir avanzando en la senda trazada por Juan Pablo II, antes de recibir el cariño de los fieles.

En su homilía, pronunciada en latín en una ceremonia privada con los cardenales al día siguiente de su elección al trono de Pedro, el alemán Joseph Ratzinger defendió una Iglesia unida y abierta, pero también tradicional, en la línea de su difunto predecesor, a quien rindió un sentido homenaje.

Juan Pablo II “deja una Iglesia más valiente, más libre, más joven”, “que mira con serenidad al pasado y no tiene miedo del futuro”, afirmó el nuevo pontífice, que llevaba en la mano la cruz del Pap0a polaco, a quien se imaginó en voz alta mirándole y diciéndole: “no tengas miedo”.

El guardián del dogma de Juan Pablo II confirmó su intención de proseguir su labor en ámbitos tan diversos como la juventud, el Concilio Vaticano II y el ecumenismo, y se comprometió en prioridad a “trabajar sin escatimar energías en la reconstitución de la unidad plena y visible de todos los cristianos”.

Además, se declaró decidido a “promover el contacto y el entendimiento” con otras Iglesias y comunidades eclesiales, sin citar sin embargo a ninguna de ellas, y a dialogar con los seguidores de otras religiones y con otras civilizaciones, e incluso con los no creyentes.

Para llevar a cabo esta misión, Benedicto XVI, que iba vestido con una casulla de color oro, pidió apoyo a los cardenales, obispos y sacerdotes, haciendo patente su intención de impulsar una mayor colegialidad en las decisiones eclesiales.

El Papa Ratzinger fue elegido 265º pontífice de la Historia el martes por la tarde al término de uno de los Cónclaves más cortos, que se decidió en menos de 24 horas.

En el día inaugural de su pontificado, el Papa, de 78 años, visitó también a sus compañeros de trabajo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirigió hasta la muerte de su antecesor.

En su primera salida del Vaticano desde que fue elegido Papa, el alemán recibió también sus primeras muestras de cariño cuando fue recibido con aplausos por las casi de 1.000 personas concentradas en la calle frente al apartamento romano cuando era cardenal.

Allí besó a dos niños franceses, como solía hacer Juan Pablo II, antes de subirse a su auto, que lo llevó de vuelta a su nueva residencia oficial en la Casa Santa Marta, escoltado por dos coches de seguridad.

Ratzinger pasó su primera noche como Benedicto XVI en esa elegante residencia vaticana donde se alojaron los 115 cardenales electores durante el Cónclave que lo eligió, pues el apartamento papal todavía estaba cerrado.

Aunque este miércoles el cardenal camarlengo, Eduardo Martínez Somalo, lo desprecintó, el nuevo Papa no podrá trasladarse inmediatamente a su residencia oficial en el Palacio Apostólico hasta que no acaben las obras de remodelación.

Mientras, continúan los preparativos para la misa oficial del inicio de su pontificado, el próximo domingo a las 10H00 (08H00 GMT), y a la que asistirán autoridades y al menos medio millón de fieles, según estimaciones oficiales.

A partir de ese momento, Benedicto XVI podrá dedicarse completamente a su labor de jefe espiritual de los 1.100 millones de católicos del mundo.

Uno de los primeros grandes compromisos en su agenda serán las Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebrarán el próximo mes de agosto en su país natal, Alemania, en la ciudad de Colonia.

Ese podría ser el viaje inaugural de su pontificado, a menos que, como asegura el miércoles la prensa italiana, no decida ir primero a Polonia, en homenaje a su “venerado” Juan Pablo II, a quien el Papa alemán deberá decidir próximamente si le abre un proceso de beatificación.