Berlusconi minimiza crisis política

ROMA (AP).- Silvio Berlusconi abandonó Roma el sábado pese a que enfrenta la peor crisis política de sus cuatro años como primer ministro de Italia, y dejó en manos de su principal lugarteniente las negociaciones para rescatar al gobierno.

Mientras Berlusconi intentaba restar importancia a los problemas causados por el pobre desempeño de su partido en las elecciones regionales de este mes, ministros de la centrista Unión Demócrata Cristiana entregaron el sábado sus renuncias.

Entre tanto, Gianni Letta, el brazo derecho de Berlusconi, se reunió en Roma con el ministro de Relaciones Exteriores Gianfranco Fini y con otros ministros. Fini es viceprimer ministro y líder de la Alianza Nacional, el partido más grande en la coalición de gobierno después de Forza Italia, la agrupación encabezada por Berlusconi.

En declaraciones a periodistas en Roma el viernes por la noche, Berlusconi insistió en que presionará para que se cumpla el programa de gobierno. “Continúo trabajando inclusive si me tomo momentos de descanso””, declaró. “Espero que este fin de semana sea la mitad feriado, y la otra mitad un día de trabajo””.

Berlusconi, el hombre más rico de Italia, es conocido por su estilo político heterodoxo, y ha sido criticado por ausentarse sin aviso de Roma en varias ocasiones durante su gobierno.

“El está contra las cuerdas, pero sigue peleando””, dijo James Walston, profesor de ciencias políticas de la Universidad Americana, en Roma. “Está caído, pero no fuera de las cuerdas””.

La UDC y el pequeño partido Socialista de la Nueva Italia causaron una conmoción el viernes al anunciar que abandonaban cargos ministeriales y otros puestos en el gobierno centroderechista. Los partidos dijeron que continuarán respaldando al gobierno en el parlamento, donde Berlusconi cuenta con una mayoría cómoda.

La decisión de la UDC aumenta las presiones para que Berlusconi renuncie y forme un nuevo gobierno.

Pero Berlusconi ha insistido en que se dispone a servir sus cinco años como primer ministro, hasta el 2006. Ningún gobierno ha alcanzado hasta ahora ese objetivo en la Italia de posguerra.