Berroa ya no es un desconocido

SURPRISE, Arizona (AP) .- Sentado frente a su casillero en una apartada esquina del camerino de Kansas City, Angel Berroa mueve su cabeza al ritmo de la música cristiana que escucha en un radio portátil.

Aunque a primera vista pasa inadvertido en el camerino, el actual novato del año de la Liga Americana no podrá esconderse tan fácil esta temporada de los equipos rivales.

“El año pasado eran muy pocos los que me conocían, pero ahora me conocen mundialmente por ganarme el premio”, dijo Berroa a la AP en el campo de entrenamiento de los Reales.

Berroa bateó 287, con 17 jonrones, 73 impulsadas y 21 bases robadas para aventajar apretadamente al japonés Hideki Matsui en la votación.

Con el reconocimiento de los fanáticos también llega la atención de los oponentes, que en años anteriores podrían haber pasado de largo la vista ante el campocorto de 26 años.

“Tú no puedes tener control de eso. Uno lo que tiene que hacer es dejar que ellos tiren la bola y encargarse del resto”, señaló.

El joven dijo, sin embargo, que todavía no se considera al nivel de otras estrellas dominicanas como Sammy Sosa, Manny Ramírez y Pedro Martínez, quienes llevan años establecidos en las grandes ligas.

Todavía me falta, mi carrera está joven, y en este negocio hay muchas sorpresas”, expresó. “Hay que esperar y seguir haciendo el trabajo. Los fanáticos catalogarán cuando yo ingrese a esa lista”, agregó.

El manager dominicano Tony Peña está de acuerdo.

“A Angel ni se le han ido ni se le van a ir los humos a la cabeza”, expresó.

Sostuvo que lo único que espera de su compatriota es que juegue buena defensa en el campocorto, y consideró que el bateo que produzca “es un extra”.

Como muchos de sus compatriotas, Berroa regresó a República Dominicana durante el receso de las Mayores para jugar con los Azucareros del Este de la liga invernal.

Allí se mantuvo en buena condición física y trabajó varios aspectos de su juego para no sufrir el ya tradicional desplome de segundo año en las grandes ligas.

“Estamos trabajando para eso, si no es igual pues la temporada tiene que ser mejor”, indicó.

Sobre su escondido casillero, usualmente reservado para novatos y jugadores de ligas menores, Berroa tiene una explicación sencilla.

“El primer año ellos me lo dieron por acá. El segundo, si ellos no te lo cambian y tú no decides que te lo cambien, te quedas aquí”, señaló. “Pero yo prefiero que me dejen aquí, esta bien aquí”, agregó entre risas.