¿Biblia obligada? Un legislativo disparate

Manauri Jorge

La Ley 44-00 establece por obligación el estudio de la biblia en las escuelas y colegios del país. Una resolución de recién aprobación por los diputados enfatiza esta imposición bajo el argumento de que mermaría la delincuencia en el país. Lo contradictorio de esta resolución, y por defecto la dichosa ley, atenta contra toda libertad de culto y credo preservados en la Carta Magna.

Esta vez los legisladores están contradiciendo la Constitución que juraron proteger y respetar. El Artículo 45 de la Carta Magna confiere libertad de credo y culto, es tu derecho creer en lo que te dé la gana y nadie, ni siquiera el Estado, puede imponerte nada. Esta nueva ley obliga la lectura de la biblia en la escuela, impone una religión.

Si hablar de equidad de género es una falta porque eso les toca a las familias, hablar de religión también le compete a la casa. En la escuela se enseña contenido neutro, ciencia y psicología de aprendizaje.

Si solo se lee la biblia cristiana en la escuela, violan el derecho de todos los que predican otra religión y, de hecho, de quienes no predican ninguna. Usted dirá que los niños no son ateos, sin embargo, si su familia no quiere que le lean la biblia no pueden hacerlo porque los Testigos de Jehová impiden la transfusión de sangre a sus hijos y ellos no tienen idea del por qué.

Leer la biblia no garantiza reducción de la delincuencia porque los malditos también creen en Dios y le piden suerte cuando salen a matar. De hecho, quienes la aprobaron son más pecadores que cualquiera en la calle, aunque no todos.

Si la idea es mejorar la sociedad desde el enfoque religioso, deberían pedirle a los que lo son que respeten las leyes violadas a diario. Por ejemplo, el respeto al derecho ajeno cuando predican con bocinas a volumen descomunal y molestan a los que no quieren escuchar sus palabras. Además, deben exigirles un curso de locución antes de agarrar un parlante porque el Reglamento 824 así lo establece. Hay privilegios con el Concordato y si realmente se busca justicia ya saben que ese acuerdo trujillista carece de eso. ¿Ya lo anularon? No.

Pero supongamos que sí, aceptamos leer la biblia obligatoria en las aulas. ¿Qué vamos a leer específicamente? Si la idea es lectura comprensiva, la comprensión bíblica es machismo y patriarcado a la mala. En el Antiguo Testamento la mujer valía menos que un cuadrúpedo y se considera parte del hombre, tanto que el Génesis la presenta como apéndice del macho y la culpable de la desgracia universal.

La interpretación bíblica es muy personal, tanto que del mismo libro hay centenares denominaciones religiosas. ¿Qué pasará cuando lleguen a Levítico 17:14 y se analice la transfusión de sangre que los testigos de Jehová no permiten? La Constitución establece preservar la vida por encima de cualquier cosa, pero también precisa la libertad de credo y ese es el fundamento religioso para impedir que se le pase sangre a un necesitado si él o su familia no quiere, aunque vaya a morir.

Y seguimos…

La frustración se empoderará de los infantes cuando pidan a Dios matar a un compañero que le hace bullying y no responda. Sí, Dios mata por petición, vayan a 2 Reyes 2:23-24 y confirmen. No se mueve una hoja sin la voluntad del creador, por ende, todo lo que pasa es con el permiso de él -claro, Dios es macho, masculino- incluyendo las injusticias en contra de personas indefensas. De seguro los religiosos dirán que Dios da libre albedrío, y si es así, entonces por libertad divina no pueden obligar la lectura bíblica. Lo que va, viene.

Los primeros meses de lectura los maestros y maestras tendrán que separar a los niños de las niñas porque, si se guían por el santo libro, ellas tendrán que ser sirvientas y esclavas de ellos. Todo eso fundamentado en el Antiguo Testamento donde el predominio es totalmente abusivo. Incluso, justifica la falta conyugal por la capacidad de manutención, entonces el niño aplaudiría al padre que abusa de su mamá si en la casa no falta pan.

Pero vamos a tomarlo por la parte interpretativa y la lectura será estructural. ¿Cuál religión determinará el orden de la lectura? De eso depende la feligresía porque, recuerden, cada dogma busca sus argumentos para ser predominante. Además, supongamos que los docentes serán neutros y no se inclinarán a ninguna creencia -que es su derecho- ¿cuál será la preparación previa para analizar con fundamento sociológico y psicológico el tema cristiano?

Si la lectura será cronológica, leerla completa tardaría mucho porque son cerca de 1,200 páginas con 929 capítulos del testamento viejo y 260 del nuevo. El promedio de lectura son 30 segundos por párrafo y si cada página tiene en promedio cinco párrafos, serían 5 minutos por cada página incluyendo la reflexión fugaz. En una hora se leerían 10 páginas.

Se necesitarían 120 horas ininterrumpidas para leerla completa sin análisis profundo y si se dedica 1 hora por día necesitamos 120 días. Son cuatro meses, pero hay que sacar ocho días por mes (fines de semana) y en tres meses son 24. Son 144 días en total que es prácticamente el año escolar completo porque también se resta una semana pascual, dos semanas en diciembre más los días festivos.

Lo que la escuela y las familias necesitan es inteligencia emocional, que se enseñen los derechos y se eduque en respeto a todo ser vivo. En el nombre de Dios se han matado más personas que en nombre de la ciencia.

Si la irresponsable solución a los problemas sociales es leer la biblia, deberían empezar las sesiones del Congreso con eso. Esto es mera demagogia política y da pena que sean tan populistas, hipócritas y sádicos al traer esto, obviamente buscando el apoyo de un sector porque algo traen bajo la manga, te lo aseguro…