“¡BioAgradable!”

¡Hoy estamos de fiesta!… ¡Por fin hemos entrado en el cine de ficción de una manera seria y para largo rato!”.

Así se expresa Píndaro, al salir de la Gala Premier de la Opera Prima-hermana del éxito, que ha presentado a la crítica su amigo Juan… “Tuve la suerte de que no llegué al Teatro Nacional a la hora en que fui invitado, pues, si no, mis fondillos se hubieran quedado tiesos de estar sentado desde las cinco y media de la tarde hasta las siete y cuarenta de la coche, momento en que se dio formal apertura al acto protocolar previo a ver la película Biodegradable”.

“Cuando Freddy Ginebra y Lissette Selman empezaron a caminar sobre el simulado puente del Támesis, ya la gente estaba sin control y medio cansada…” -narra Píndaro sobre lo que vio y oyó-… “Los empleados llamados a poner el orden en la Sala con los invitados, empezaron un sube y baja por las escalinatas del teatro como si aquello hubiera sido una pasarela… No les importó que su actitud desenfrenada y por un simple figureo, estuviese molestando hasta a los diplomáticos invitados…” se lamenta…

“Suerte que, luego de un rosario de reconocimientos, loas y bailes, a las nueve de la noche finalmente sonó el primer tiro y explotó el primer bombazo, en el largo metraje de mayor calidad hasta ahora filmado en nuestro país… Pero, ni con esos bombazos, los empleados del comité de atención a los invitados –óigase bien: No los acomodadores del Teatro, los cuales hicieron un trabajo excelente todo el tiempo, sino los de camisetas impresas para la ocasión- detuvieron su ferocidad en el pasilleo y estorbaron hasta más no poder a todos los que estábamos sentados de un tercio para atrás en la Gran Sala…”.

“Pero, no te preocupes Juan, que la volveremos a ver con más calma, pues tu obra debe llamarse “BioAgradable”… Y, me explico –reflexiona nuestro amigo Píndaro-… Un profesional de la talla de Claudio Chea, ha bautizado con su maestría cada una de las escenas de tu película… Por la calidad de su fotografía, tendremos que hablar de ‘un antes’ y ‘un después’ de Biodegradable. Y, de eso es absolutamente responsable ‘El Chino’, como cariñosamente le decimos los que le queremos y respetamos… Su trato dado a cada una de las escenas y los encuadres y control de la iluminación, logrados por él en sus tomas posteriormente editadas para la entrega final, justifican a los amantes del buen cine buscar en esta obra una gran diferenciación del cine rodado en el país hasta la fecha…”.

“Dos cosas, sí… nos atrevemos a sugerir para obras futuras en este género de ficción y bajo la batuta de Juan: Primero, que las partes del guión sean tomadas por el cuello y no por los pelos… El elemento catalizador –cuya importancia debe estar ratificada en las primeras diez páginas de todo guión de éxito- fue sustitudo por sucesivas escenas de acción que, a su vez, fueron reiterativas de lo que veríamos en los momentos finales de la cinta… Nos dieron señales de aviso, que nos develaron los momentos más impactantes del final… pero… ¡al principio! … No vimos un climax en el guión, que marcara un final de impacto en la realización… y, eso, no nos llevó a ver un rol protagónico que se creciera con la experiencia a que fue sometido a lo largo de su actuación…”.

En segundo lugar… que talentos como Ángel Haché –descubierto por mi en su rol de gran actor- reciba la proyección y el trato que se ganó en buena lid al destacarse muy sobre gran parte de los demás actores cuyas actuaciones no desarrollaron a plenitud y que hoy exhiben sus nombres en los carteles promocionales de la cinta… Si fuésemos a escoger el papel más destacado de la Opera Prima de Juan, el premio se lo lleva de calle: ¡Ángel Haché!”

Para satisfacción plena de su director, el esfuerzo asignado a lo Biodegradable que sirvió a esta Opera Prima, se ha convertido en… ¡una experiencia de crecimiento cinematográfico BioAgradable!